REDACCIÓN: Es un escandalazo monumental la presencia obsequiosa de la Iglesia catalana en esos antiguos hospitales de “inspiración cristiana” ahora convertidos en Centros de Referencia para la Salud Sexual y Reproductiva y para la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Más de un prelado contemplaba desde la barrera el berenjenal en que estaban metidos los obispos de Tarrasa y San Feliu y hasta el mismoCardenal de Barcelona con lo de los abortos y neveras criogénicas en sus hospitales. Del Hospital de Sant Pau en Barcelona, del de Granollers, Sant Celoni y San Juan de Dioshe hablado en repetidas ocasiones… Y la cosa sigue igual. Pero eso sí, como lo que aquí he denunciado se puede constatar en laweb oficial de la Generalitat, estos obispos ya no se pueden hacer los sorprendidos ni los engañados por las autoridades civiles con las que comparten la administración de los hospitales. Ni siquiera les vale ya el pretexto piadoso de que en esos hospitales sólo se practican abortos cuando no hay más remedio.Es evidente la hipocresía con que se actúa, puesto que la Generalitat proclama que esos hospitales están también oficialmente para practicar abortos. Mons. Martínez Sistach, en cambio, fue más allá y pactó en 2012 con Boi Ruiz, Conseller de Sanidad, eliminar de los datos estadísticos de la Generalitat los abortos del Hospital de Sant Pau. Ojos que no ven…http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.html  
Mons. Xavier Novell es uno de los obispos a los que la supuestamente buena fortuna colocó en la barrera, a mirar cómo lidiaban los demás el miura del aborto en su propia casa. Fue consagrado obispo de Solsona (Lérida) en 2010. Ha dado mucho que hablar el hombre… empeñado en ser un obispo absolutamente singular. Desde la exhibición desenfadada de sus veleidades independentistas,http://www.naciodigital.cat/noticia/46518/xavier/novell/catolics/si/voleu/podeu/ser/independentistes   hasta la obscena ostentación de sus desaforadas aficiones futbolísticas cantando el alirón barcelonista con unos tifosi beodos,http://www.naciodigital.cat/noticia/87195/bisbe/solsona/celebra/classificacio/barca/berga , pasando por su particular endemoniamiento cuando, encantado de su hazaña, se disfrazó de ángel caído paraLa Patum -la parte profana del tradicional Corpus de Berga-http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/06/el-obispo-demonio.html . Tras esos alardes de exhibicionismo tan impropios de un obispo católico, los que tanto esperaban de él lo han arrinconado en una especie de dique seco del que le costará salir… supongo.
Pero los demonios de Mons. Novell han saltado en Berga precisamente. Tanto camelarlos y azuzarlos, precisamente es en esa ciudad, antaño llena de carlistas y ahora repleta del independentismo más casposo, donde un nuevo affaire viene a ensuciar nuevamente su maltrecho currículo. El Hospital Comarcal de San Bernabé, participado en su Patronato por el Obispo de Solsona en la persona de su delegado el P. Marc Majá, http://www.hcsb.info/ca/content/%C3%92rgans-de-govern   desde el año 2011 y hasta el mismísimo día de hoy realiza oficialmente abortos provocados (llamados eufemísticamente “IVE” Interrupción Voluntaria del Embarazo) http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdf   http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdf . Y si se hacen abortos, lógicamente -no vayamos a ser estrechos- también esterilizaciones y píldoras abortivas en el servicio de urgencias. Y seguro que no he sido yo ni el primero ni el único en descubrirlo.
En el opúsculo estadístico editado por el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña bajo el título “La interrupción voluntaria del embarazo en Cataluña” consta siempre elHospital de San Bernabé de Berga en la Relación de centros sanitarios que han notificado IVE durante el año. Desde hace ya cuatro años, los demonios verdes de La Patum han conseguido que un hospital en cuyo patronato está representado Mons. Novell se haya convertido en abortista y esterilizador. 
Cuando cada año se publican las cifras escalofriantes de los abortos en Cataluña -decía Novell en 2012 cuando a él se le suponía inmaculado-, “¿cómo es que casi todo el mundo calla? ¿Es que no tiene valor la vida de decenas de miles de nonatos eliminados impunemente? ¿Será cierto que los animales tienen tantos o más derechos que las personas? ¿Qué pasa en este país? Pues mire, pasa que es más fácil predicar que dar trigo y que obras son amores y no buenas razones. Y en su hospital, Sr. Obispo, es público y notorio que se actúa en contra del Evangelio y la moral católica. Su representante el P. Majá y usted mismo, señor obispo, deben de dormir un profundo sueño, para el que es preciso previamente taparse fuertemente los ojos y los oídos a fin de desconocer “oficialmente” los datos estadísticos que se publican año tras año. 
Los católicos carcas y melifluos que entregan su voluntad y su voto a partidos abortistas, se dan por satisfechos con las declaraciones de intenciones de los señores obispos y los miran con profunda compasión y congoja: Pobres, no pueden hacer nada más, aunque quisieran… O tal vez esperan esas almas cándidas lo que esperaban -los comodones, claro- en la Francia del Mariscal Pétain: que el colaboracionismo del anciano militar fuese una genial estrategia que acabaría derrotando a los nazis. Ni derrotó ni venció, sino que se convirtió en cómplice de los crímenes de los invasores. Su colaboración sólo dio pedigrí legal y propagandístico a los más infames facinerosos. Así también, la cosmética presencia de la Iglesia en esos abortorios de lujo contribuye a establecer una connivencia con el mal que acaba neutralizando cualquier capacidad de objeción. Es una de las formas más graves de corrupción que se dan en la Iglesia, que minan la credibilidad de sus altos dignatarios que ven, oyen y callan. Y que procuran que nadie se fije en ellos respecto a estos temas, cuando tan dados son a llamar la atención en otros totalmente irrelevantes desde la perspectiva de la evangelización.
Ciertamente es muy fácil hacer bonitas y católicas declaraciones sobre la devastadora inmoralidad del aborto. Sin embargo, no podemos olvidar lo que explicaba Benedicto XVI sobre su experiencia juvenil en tiempos del nazismo. Entonces se produjo en Alemania la lucha del gobierno nacional-socialistacontra la escuela confesional. Los obispos llevaron a cabo con dureza la batalla en defensa de la escuela, la lucha por la observancia del Concordato que los nazis violaban continuamente. Han quedado grabadas en mi memoria -decía Joseph Ratzinger- las cartas pastorales sobre este asunto que el párroco leía durante las celebraciones dominicales. Ya entonces empecé a darme cuenta de que limitándose a la lucha en defensa de las instituciones, desconocían en parte la realidad. Porque, en efecto, la sola garantía institucional no sirve para nada, si no existen las personas que la sostengan con sus propias convicciones personales y con su acción consecuente. En fin, señor obispo, si además de hablar tan bonito cuando el problema no le salpica, no se remanga y actúa cuando le llega la podredumbre hasta las cejas, es que hay muy poca convicción. O tal vez ninguna.
El paper ho aguanta tot. La realitat mai. ¿Recuerda Mons. Novell? Lo decía Mn. Josep Mª Via Taltavull en sus clases del Seminario y usted fue alumno suyo. Así es, el papel lo aguanta todo, la realidad -los abortos en San Bernabé- nunca. Y sus palabras, Sr. Obispo, sólo son palabras. Se las llevará el viento, mientras los inocentes no nacidos son masacrados en la Bergade La Patum ante su desconcertada (o quizá resignada) mirada episcopal. Es una lástima constatar que también su diócesis pertenece al club. A ese club que juega en la primera división del silencio y de la cómplice resignación en Barcelona, enTarrasa, en San Feliu y ahora en Berga. Y es que siempre es así: siempre escaseamos en obras y camuflamos esa escasez con palabras. Pero el Evangelio no dice “por sus palabras los conoceréis”, sino Por sus obras los conoceréis (Mt 7, 16).
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.htmlhttp://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.htmlhttp://www.naciodigital.cat/noticia/46518/xavier/novell/catolics/si/voleu/podeu/ser/independentisteshttp://www.naciodigital.cat/noticia/46518/xavier/novell/catolics/si/voleu/podeu/ser/independentisteshttp://www.naciodigital.cat/noticia/87195/bisbe/solsona/celebra/classificacio/barca/bergahttp://www.naciodigital.cat/noticia/87195/bisbe/solsona/celebra/classificacio/barca/bergahttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/06/el-obispo-demonio.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/06/el-obispo-demonio.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/06/el-obispo-demonio.htmlhttp://www.hcsb.info/ca/content/http://www.hcsb.info/ca/content/http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/avorlegal2011.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdfhttp://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdfshapeimage_2_link_0shapeimage_2_link_1shapeimage_2_link_2shapeimage_2_link_3shapeimage_2_link_4shapeimage_2_link_5shapeimage_2_link_6shapeimage_2_link_7shapeimage_2_link_8shapeimage_2_link_9shapeimage_2_link_10shapeimage_2_link_11shapeimage_2_link_12shapeimage_2_link_13shapeimage_2_link_14shapeimage_2_link_15shapeimage_2_link_16shapeimage_2_link_17shapeimage_2_link_18shapeimage_2_link_19shapeimage_2_link_20

El aborto y la Encíclica Evangelium Vitae de Juan Pablo II

EV 62: El Magisterio pontificio más reciente ha reafirmado con gran vigor esta doctrina común. En particular, Pío XI en la Encíclica Casti connubii rechazó las pretendidas justificaciones del aborto;Pío XII excluyó todo aborto directo, o sea, todo acto que tienda directamente a destruir la vida humana aún no nacida, "tanto si tal destrucción se entiende como fin o sólo como medio para el fin"; Juan XXIII reafirmó que la vida humana es sagrada, porque "desde que aflora, ella implica directamente la acción creadora de Dios". El Concilio Vaticano II, como ya he recordado, condenó con gran severidad el aborto: "se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos".

La disciplina canónica de la Iglesia, desde los primeros siglos, ha castigado con sanciones penales a quienes se manchaban con la culpa del aborto y esta praxis, con penas más o menos graves, ha sido ratificada en los diversos períodos históricos. El Código de Derecho Canónico de 1917 establecía para el aborto la pena de excomunión.  También la nueva legislación canónica se sitúa en esta dirección cuando sanciona que "quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae", es decir, automática. La excomunión afecta a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido: con esta reiterada sanción, la Iglesia señala este delito como uno de los más graves y peligrosos, alentando así a quien lo comete a buscar solícitamente el camino de la conversión. En efecto, en la Iglesia la pena de excomunión tiene como fin hacer plenamente conscientes de la gravedad de un cierto pecado y favorecer, por tanto, una adecuada conversión y penitencia.

Ante semejante unanimidad en la tradición doctrinal y disciplinar de la Iglesia, Pablo VI pudo declarar que esta enseñanza no había cambiado y que era inmutable. Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos -que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina-, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.

Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia.

GERMINANS: El padre Jordi Peña es, desde hace casi dos años, el nuevo párroco de San Celoni, en el territorio de la diócesis de Tarrasa.  Como tal, debería ser por derecho propio el vicepresidente del Hospital Comarcal, fundado hace más de cuatrocientos años por la Iglesia al objeto de ofrecer caridad y atención médica a los enfermos pobres con el apoyo del consistorio municipal. Con el paso de los años la institución entró a formar parte de la Red Pública Sanitaria de la Generalitat de Cataluña con todo lo que ello conlleva: dinero -y mucho-, pero también esterilizaciones y abortos –de momento, sólo de momento, farmacológicos-.

El P. Ignasi Fuster, el anterior párroco, dimitió en 2011 del Patronato para no hacerse cómplice con su silente presencia de las prácticas antivida del hospital . Había sucedido en el cargo al P. Luís Pou (q.e.p.d), que nombró representantes de la parroquia en la junta del hospital a unos personajillos –Mariano Perapoch, Ferran Catarineu y Joaquim Prat- a los cuales ni el P. Fuster ni el actual párroco han visto nunca pisar la Iglesia. Más aún, torpedearon desde dentro todas las iniciativas del P. Fuster para enderezar una situación ya descontrolada por la dejadez de los anteriores curas y, como si esto fuera poco, se dedicaron a poner a parir panteras la decisión del párroco de abandonar ese nido de serpientes.


El Obispo de Tarrasa, José Angel Saiz Meneses, informado durante años puntualmente de todo por el padre Fuster, envió consulta a Roma –la pregunta que formuló el prelado la desconocemos- que fue respondida con un “parecer” de laCongregación para la Doctrina de la Fe que mostraba un amplio abanico de posibilidades a elegir: Quedarse en la junta y denunciar los abusos con la intención de eliminarlos, o abandonar la junta explicando por qué, si ya no es posible hacer nada. Perotambién se podría continuar para limitar los daños …  En fin, un galimatías monumental que ha llevado al obispo de Tarrasa, al de Barcelona, Martínez Sistach,  y al de San Feliu, D. Agustín Cortés, a escuchar la voz del ingenioso hidalgo de la Mancha y a observarla escrupulosamente: Peor es meneallo, amigo Sancho. Peor es meneallo… Así pues, los hospitales de Granollers San Celoni (Tarrasa), San Pablo (Barcelona) y San Juan de Dios(diócesis de San Feliu) –moralmente, como poco, todos bajo responsabilidad episcopal-  continúan tan campantes con sus prácticas abortivas y criogénicas, con la única diferencia de que ya no pueden hacer el mal con tanta comodidad como antes, puesya se les ha visto el plumero


El mismo Ignasi Fuster afirmó , tras leer la nota vaticana, que el problema de estos hospitales no era la cooperación material o formal por parte de la Iglesia con los abortos y con las otras prácticas antivida, sino la connivencia con el mal: Se trata -decía- de una connivencia institucional con el mal, y las futuras generaciones se avergonzarán de nuestra tibieza. ¿Cómo puede estar la Iglesia delante de un Patronato amparando graves comportamientos contra la moralidad? 


El caso que nos ocupa, el Hospital Comarcal de San Celoni, es, si cabe, más patético. El Ayuntamiento de San Celoni, liderado hasta hace poco por el socialista Joan Castaño, y el Obispado de Tarrasa han elaborado nuevos estatutos para el hospital. El cargo de vicepresidente llevaba más de cuatro años vacante tras la dimisión del P. Fuster. El nombramiento de Jordi Peña como nuevo párroco agudizó la situación pues, licenciado en bioética por el Pontifico Instituto Juan Pablo II de Roma, no iba a dejarse manejar con politiqueos inconfesables.


Al final, fue el propio Alcalde de San Celoni, no el obispado, el que proporcionó al P. Jordi los estatutos confeccionados a sus espaldas en el más absoluto secreto. Tal y como profetizamos tiempo atrás , los nuevos reglamentos sólo aportan una pequeña pero trascendente novedad: En la nueva junta el vicepresidente será nombrado directamente por D. José Angel Sáiz junto a los vocales laicos como representación eclesial en el Patronato de Hospital.  De esta manera el párroco de San Celoni –el que sea- ya nunca podrá molestar con sus escrúpulos morales ni con sus denuncias a los mismos caraduras de antes, pero ahora con plenos poderes. Ponemos al cura en offside y punto.  Aquí paz y después gloria. Que sean otros los que chuten a portería vacía y nos metan todos los goles que quieran. ¡Y a aplaudir con las dos orejas! LaCongregación para la Doctrina de la Fe puede ya respirar tranquila… ¡En Tarrasa han cumplido!


 De momento, el P. Jordi Peña se ha curado en salud llamando a consultas al nuevo vicepresidente del patronato, el laico Mariano Perapoch ,  designado por el dedo episcopal de D. José Angelsin más mérito que el de ser amiguete del difunto P. Luis Pou y haber puesto de vuelta y media al P. Fuster cuando dimitió de la Junta. El párroco de San Celoni le conminó a recordar que no se representa a sí mismo, sino a la Iglesia Católica, que debe trabajar para que acaben las prácticas inmorales en la institución y que finalmente deberá dar cuentas a Dios el día del juicio por lo que hizo y lo que dejó de hacer. El bueno del P. Peña le leyó la cartilla


El tal Perapoch, que no pisa la parroquia de San Celoni salvo en los entierros y eventos similares, tuvo la desfachatez de afirmar ante el párroco, sin pestañear siquiera, que en el Hospital de San Celoni se hacían tan solo quince esterilizaciones al año y que nunca, nunca habían dado la píldora abortiva en el hospital. Según él, sólo las dispensan en el Centro de Atención Primaria, con el cual compartirían sólo las instalaciones. ¡Pobrecitos! Otra cosa es que los fines de semana el servicio de urgencias del hospital regale las pildoritas asesinas a capazos y ¡eso sí! Eso sí que lo hace el Hospital en el que está representado –ahora directamente- el Obispado de Tarrasa. 


Pero no nos engañemos. Para estos energúmenos meapilosos lapíldora del día después no sería abortiva, pues impide la anidación del cigoto, si existe el embarazo. Y como –según esta gentuza torpe y descreída- sólo existe embarazo si hay anidación, impedir la anidación del óvulo fecundado con la píldora no es abortar. ¡Es pura anticoncepción de emergencia! Y el cura debería tragárselo todo, pues en caso contrario, estaría crispando el buen rollete institucional. Ciertamente el P. Jordi no ha tragado, pero está fuera de la partida por voluntad expresa del Sr. Obispo de Tarrasa. El pobre cura sólo podrá gritar ya desde la última fila de la grada. Y es que los fanáticos –curas y laicos- no deben molestar nunca al poder. Hay que neutralizarlos por todos los medios. Para ello, los que detentan el mando se sienten autorizados a engañar, ningunear y mentir para encauzar la situación.


Por todo ello, cobra ahora especial fuerza lo que me escribió el P. Ignasi Fuster cuando leyó –uno de los primeros- la respuesta vaticana a la consulta que hizo el Obispo de Tarrasa en 2011sobre los abortos y esterilizaciones en los hospitales de Granollers y San Celoni. Ahí va. 


“Custodio, he leído con calma la carta y el “parecer” remitido al Sr. Obispo de Tarrasa. 

Mis impresiones: hay una cosa clara y es que la situación insta a la actuación... y esto es bueno: se tiene que mirar de cambiar la situación del hospital. Después propone varias salidas... La dimisión del párroco o incluso el cambio de Estatutos... aunque prefiere no perder la presencia en el Patronato, sobre todo de cara a un futuro mejor, y para evitar males y hacer bien. Deja como varias posibilidades abiertas. Pero lo que está claro es que se tiene que actuar. Insiste en que si uno permanece en el Hospital no supone cooperación formal o material. Ciertamente.


Yo no estoy participando con el mal de forma “próxima. Pero, según mi parecer, sí de forma “remota, y tratándose de cuestiones tan graves y desde mi situación en el Hospital,responsable”. Pienso que se tiene que considerar más explícitamente la gravedad moral de los hechos la naturaleza de mi participación en el Hospital (soy miembro nato). ¿Cómo puedo estar delante de una institución que realiza estas prácticas contrarias a la moral de la Iglesia? Aunque no exista -por el solo hecho de ser vicepresidente- una cooperación con el mal, sí que no es propio estar ahí, pues supone una escandalosa, inadecuada y contradictoria presencia enconnivencia con el mal. Me parece que estamos en otro registro moral: connivencia con el mal. Si tengo representatividaden una entidad, tengo “responsabilidaden su actividad. ¿Qué sentido tiene en concreto mantenerse en el patronato esperando un futuro incierto en la época actual con el aborto como derecho? Ahora bien, según la carta, esta decisión definitiva ya corresponde al Ordinario del lugar. Por lo tanto, Custodio, veo alguna carencia (el problema no sería de cooperación sino de connivencia con el mal) en la respuesta, pero “apunta” en una línea de actuación yobjeción de conciencia ante los hechos.” Hasta aquí las palabras del P. Fuster, que continúan tan actuales como entonces.


Pues bien, el Ordinario del lugar –José Angel Saiz- ha decidido en unos términos más que dudosos cuatro años después. Ya no se puede alegar ignorancia y si no hay objeción de conciencia –y no hay ninguna-, la connivencia con el mal pasa indefectiblemente a convertirse ¡en colaboración! Y es que la sombra del mariscal Pétain –patrono del colaboracionismo- continúa siendo, tanto ayer como hoy, muy, pero que muy alargada. 


Custodio Ballester Bielsa, pbro.

GERMINANS: Josep Ramón Pérez es el párroco de Santa Inés en el exclusivo barrio de San Gervasio de Barcelona. Allí llegó en 2002 de la mano del Cardenal Ricard Mª Carles. Con él fue durante varios años Canciller y Secretario General del Arzobispado. Canónigo de la S.E. Catedral es el representante eclesiástico en la Muy Ilustre Administración (MIA) del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau. Josep Ramón Pérez es conocido en los mentideros eclesiales desde tiempo inmemorial por el acróstico que forman las iniciales de su nombre de pila: J.R.
En esa parroquia chic, premio a los servicios prestados al cardenal Carles, puede codearse con ilustres personajillos de la burguesía catalana, de esa que no cree en nada, pero que conserva ese leve barniz de estética católica que permite a J. R.casar –ahora poco, ciertamente-, celebrar los aniversarios y hastabautizar a los hijos adoptados de algunas lesbianas pijas del barrio. Personajes como Trías, el alcalde de la Ciudad Condal y público promotor del lobby gay, Boi Ruíz, conseller de Salut –el que financia los abortos con cargo a la Generalitat- y el mismoArtur Mas, el President, han pasado por la ilustre parroquia. Todo ello ha creado en el corazón y en la mente de J.R. una serie de dependencias psicológicas y afectivas que han determinado su actuación en el abortista Hospital de Sant Pau durante los últimos años ¡y las últimas semanas!
El pobre se enteró de los abortos en el Hospital de Sant Pau por la prensa en el ya lejano 2010, cuando el diario ABC abrió la caja de los truenos consultando los datos que publicaba periódicamente el Ministerio de Sanidad y que estaban colgados en internet desde hacía más de quince años.http://www.abc.es/20100825/local-cataluna/hospitales-vinculados-iglesia-practican-201008250900.html  En ese momento era el P. Josep Mª Turull el representante en la MIA del Hospital. Sin embargo, Josep Ramón Pérez ya había sido durante muchos años representante del Arzobispo junto con el P. Forcada –médico y miembro de la nefasta Casa de Santiago- yJoan Benito en el patronato del Hospital, donde parece que no se enteró de nada: ni de los abortos, ni de las esterilizaciones, ni de las píldoras abortivas, ni de la nevera de embriones congelados. Estar en el staff siempre conlleva -claro está!- hacer la vista gorda. ¡Y vaya si la hicieron!
El cardenal Martínez Sistach con su singular astucia relevó al rector del Seminario, Josep Mª Turull, episcopable en aquel momento, http://www.abc.es/20110629/sociedad/abcp-cura-apartado-hospital-abortista-20110629.html  del pringue que suponía representar al Arzobispado en un hospital abortista y volvió a colocar a J.R. –siempre servicial- para que se comiera el marrón. Y se lo ha comido a dos carrillos.
El Hospital de Sant Pau empezó por negar la mayor contra todas las evidencias: “En el Hospital de Sant Pau no se hacen abortos”.http://www.abc.es/20111125/comunidad-catalunya/abcp-hospitales-ligados-iglesia-catalana-20111125.html Posteriormente, el gerente del centro afirmaba con toda la cara que en el Sant Pau no se realizaban abortos provocados, sinointerrupciones médicas del embarazo en casos extremos siempre, claro.http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.html   Es decir, abortos por compasión, los de Mons. Rino Fisichella.http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/10/aborto-por-compasion.html  Y si se hacen por compasión en San Pablo o en cualquier otro sitio, abortar no es abortar y matar no es matar.
Pero, en fin, la realidad es tozudahttp://www.hazteoir.org/noticia/50561-sanidad-revela-que-hospital-san-pablo-inform-realizaci-n-abortos-2011  y las piedras empezaron a gritar: también se dedican a las reducciones embrionarias en caso de embarazos múltiples. Por tanto, a abortar selectivamente a los embriones “sobrantes”. Práctica y lenguaje propios de las Waffen SS. ¡Qué gentuza!
Pero al final, J.R. de convidado de piedra en la Muy Ilustre Administración del hospital pareció convertirse en miembro activo de la Santa Iglesia cuando empezó a pedir la cabeza del Ginecólogo Jefe del hospital: el abortista Joaquín Calaf, que debía estar jubilado hace años, pero que por un misterioso designio, que J.R. todavía no ha conseguido descifrar, continúa en activo y dando mal.http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.html  
La cosa se le complicó todavía más cuando fue despedida por mobbing ideológico y moral la técnico de Rayos XMontserrat Balsells. Ella denunció ante sus jefes directos y ante el Arzobispado las prácticas abortivas del Hospital de Sant Pau y fue inmediatamente represaliada.http://www.hazteoir.org/alerta/63931-le-pido-que-restituyan-montserrat-balsells-su-puesto-trabajo  Aquí la indignación de J.R. ante la injusticia –cosa que le honra- llegó al paroxismo. MovióRoma con Santiago para  reparar la injusticia y conseguir la readmisión. Habló con los jefazos y exigió la cabeza del jefe inmediato de Montse si no volvían a contratarla, pero al final todas sus gestiones se estrellaron contra la intransigencia deMargarita Esteve, jefa de enfermería, que chuleó por demás al P. Josep Ramón asegurándole que la Sra. Balsells nunca jamás volverá a trabajar en el Hospital de Sant Pau. 
J.R pareció entonces rendirse, ¡pero no! Cabreado por acabar reducido a ninot de falla de segunda clase se descolgó del discurso políticamente correcto y declaró al diario ABC: La Iglesia abandonará el Sant Pau si se practican más abortos.Reconocía J.R. que el hospital nunca había dejado de hacer abortos y que, si era necesario, bloquearían el funcionamiento del patronato del hospital: Estamos dispuestos a morir matando.¡Qué tío! http://www.abc.es/sociedad/20150120/abci-entrevista-ramon-perez-201501182046.html  
Pues no. Se asustó de su propia valentía. Boi Ruiz, conseller de Salut, le hizo llegar la inquietud del mismo Artur Mas por sus declaraciones. Algunos médicos del San Pablo –los beatorros siempre, que son los peores-http://www.esglesiabarcelona.cat/node/6548?lang=es&  pedían por carta, firmada entre otros por el Dr. Craven, la cabeza deJ.R. al Cabildo de la Catedral. Aquello era demasiado. Podía quedarse sin amigos. No podía romper la baraja de mus. Se había pasado… Sin embargo, no todo eran malas noticias. El P. Forcada –Casa de Santiago- había comido con el abortista Calaf y éste le había dicho en confidencia que ¡perdonaba a J.R.! Y que había desactivado la indignación de los matarifes de su equipo que querían también cargarse al pobre canónigo
Una semana después, el 27 de enero, el propio presidente del patronato del Hospital de Sant Pau, Enric Argelagués, escribió la carta de rectificación que el P. Josep Ramón Pérez entregó firmada ¡al autor de la misma!: Enric Argelagués, representante de la Generalitat. Ahí va:
A raíz de las informaciones que han aparecido en los medios atribuidas a mi persona, quisiera expresar mi desencanto al no ver reflejadas mis palabras y haber podido provocar equívocos o perjudicar a personas o instituciones.
Así pues, quisiera expresar:
1. Mi más alta consideración personal a todos los profesionales del Hospital.
2. Mi total adhesión al resto de miembros del Patronato y a su Presidente, en el sentido sincero de reconocer y tener en gran estima a toda la organización por los esfuerzos llevados a cabo en los últimos años, que han permitido resituar nuestro Hospital en equilibrio presupuestario con una muy alta calidad asistencial.
3. Mi convicción del correcto cumplimiento de los acuerdos institucionales que rigen en el funcionamiento del Patronato del Hospital.
Finalmente, quisiera reafirmar que el Capítulo de la Catedral de Barcelona ha sido, está y estará siempre para ayudar a la Institución.
Y nuevamente disculparme si alguien se ha molestado.
Parece ser que no molestó a la dirección el tema del aborto –salvo al matarife Calaf-, sino la referencia de J.R. a la deuda económica acumulada por el hospital durante años con la Seguridad Social y que no nunca pagará. Pero con esa excusa le arrancaron la carta de rectificación en la que beatifica a todos los profesionales del Hospital: al abortista Calaf, a sus secuaces y a los dos anestesistas del Sant Pau, imputados por trabajar con el criminal Morín en su clínica. Con esa excusa, J.R. afirma que cree que ya no se hacen los abortos que se siguen naciendo, puesse cumplen correctamente los acuerdos institucionales que rigen en el funcionamiento del Patronato del Hospital y que pase lo que pase, el Capítulo de la Catedral de Barcelona ha sido, está y estará siempre para ayudar a la Institución.
Algo debió avergonzar a Josep Ramón de todo ello pues, unos días después de su carta apócrifa, Cristina Iniesta, representante del Ayuntamiento de Barcelona en el patronato del hospital, se encontró con Martínez Sistach, el cual la conminó a hacer una declaración pública en nombre del Hospital asegurando que ya no se hacían abortos quirúrgicos. Lo de las píldoras abortivas, las esterilizaciones y los embriones congelados nunca ha acabado de interesar demasiado al prelado, por aquello de la conciencia gruesa, suponemos.
Cuando Enric Argelagués propuso en la Muy Ilustre Administración redactar esa declaración pública y nota de prensa -a instancias del Cardenal-, exonerando al hospital de toda mancha de aborto, la vergüenza torera de J.R. le llevó a asegurar que esa nota nunca llevaría su firma, pues si durante veinte años habían engañado al Cabildo bien podían seguir haciéndolo sin remordimiento. Y que si ahora no tenía pruebas de que se realizaran abortos, tampoco las tenía de que éstos hubieran terminado. La cosa quedó ahí y el Cardenal finalmente se quedó sin la nota que debía llegar a Roma como prueba aparente de su diligencia en hacer cumplir la doctrina católica. Aparente, sí, porque el Arzobispado nunca bloqueará la marcha del hospital con las elecciones municipales tan cerca y luego las autonómicas, y las generales… y tampoco quiere echar el resto para sustituir el equipo de ginecólogos abortistas del hospital, pues debería enfrentarse al Ayuntamiento y a la Generalitat. Y es que, al decir del propio J.R., ¡hay que seguir viviendo! Viviendo ellos, los del staff, claro. Mientras, las vidas de los no nacidos serán sacrificadas en el Sant Pau o en cualquier otro sitio. ¡En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis: Cada vez que dejasteis de hacerlo con uno de éstos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo! (Mt 25,45)
http://www.abc.es/20100825/local-cataluna/hospitales-vinculados-iglesia-practican-201008250900.htmlhttp://www.abc.es/20100825/local-cataluna/hospitales-vinculados-iglesia-practican-201008250900.htmlhttp://www.abc.es/20110629/sociedad/abcp-cura-apartado-hospital-abortista-20110629.htmlhttp://www.abc.es/20110629/sociedad/abcp-cura-apartado-hospital-abortista-20110629.htmlhttp://www.abc.es/20111125/comunidad-catalunya/abcp-hospitales-ligados-iglesia-catalana-20111125.htmlhttp://www.abc.es/20111125/comunidad-catalunya/abcp-hospitales-ligados-iglesia-catalana-20111125.htmlhttp://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.htmlhttp://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/10/aborto-por-compasion.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/10/aborto-por-compasion.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/10/aborto-por-compasion.htmlhttp://www.hazteoir.org/noticia/50561-sanidad-revela-que-hospital-san-pablo-inform-realizaci-n-abortos-2011http://www.hazteoir.org/noticia/50561-sanidad-revela-que-hospital-san-pablo-inform-realizaci-n-abortos-2011http://www.hazteoir.org/noticia/50561-sanidad-revela-que-hospital-san-pablo-inform-realizaci-n-abortos-2011http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.htmlhttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.htmlhttp://www.hazteoir.org/alerta/63931-le-pido-que-restituyan-montserrat-balsells-su-puesto-trabajohttp://www.hazteoir.org/alerta/63931-le-pido-que-restituyan-montserrat-balsells-su-puesto-trabajohttp://www.hazteoir.org/alerta/63931-le-pido-que-restituyan-montserrat-balsells-su-puesto-trabajohttp://www.abc.es/sociedad/20150120/abci-entrevista-ramon-perez-201501182046.htmlhttp://www.abc.es/sociedad/20150120/abci-entrevista-ramon-perez-201501182046.htmlhttp://www.esglesiabarcelona.cat/node/6548?lang=es&shapeimage_5_link_0shapeimage_5_link_1shapeimage_5_link_2shapeimage_5_link_3shapeimage_5_link_4shapeimage_5_link_5shapeimage_5_link_6shapeimage_5_link_7shapeimage_5_link_8shapeimage_5_link_9shapeimage_5_link_10shapeimage_5_link_11shapeimage_5_link_12shapeimage_5_link_13shapeimage_5_link_14shapeimage_5_link_15shapeimage_5_link_16shapeimage_5_link_17shapeimage_5_link_18shapeimage_5_link_19shapeimage_5_link_20shapeimage_5_link_21shapeimage_5_link_22
 ABC (14/1/2015) ESTHER ARMORA: Montserrat Balsells, «católica activista», como ella misma se define, nunca imaginó que sería «señalada» y «discriminada» por sus creencias religiosas en un hospital participado por la Iglesia . Esta técnico de rayos X, contratada para suplencias con regularidad desde 2009 en elhospital de Sant Pau de Barcelona, en cuyo patronato está representado el Arzobispado de Barcelona, mantiene una cruzada contra el centro barcelonés desde que, según denuncia, en julio de 2013 «perdió el trabajo por defender la vida ».
Madre de cuatro hijos, actualmente sin pareja y con el único ingreso de su empleo, la trabajadora se vio en la calle después de trabajar casi cinco años en el hospital, justo cuando le habían avanzado que tenía muchos números para acceder a una plaza fija. «Reconocieron que no tenían quejas profesionales debido a mi buena predisposición para realizar todo lo que se me encargaba y por mi forma de trabajar, pero me echaron a la calle», dice la trabajadora en declaraciones a ABC. Alega que tras su despido hay «motivos estrictamente personales».
La técnico de rayos X, contratada para realizar mamografías en el Servicio de Radiodiagnóstico del hospital, se había mostrado en numerosas ocasiones en contra de que en el centro, participado por la Iglesia catalana, se realizaran abortos , tal como había comprobado en persona. Según denuncia, había elevado su queja al Arzobispado de Barcelona, que forma parte de la Muy Ilustre Administración (MIA) del hospital, órgano rector del mismo, aunque obtuvo poca respuesta.
«Hacían chistes conmigo»
Fue, como consecuencia de este activismo «pro vida», según afirma, cuando empezó la campaña de acoso y desprestigio hacia ella por parte de sus superiores y de algunos de sus compañeros.
Montserrat Ballsells se sentía discriminada por sus colegas profesionales, que le hacían constantemente bromas con sus convicciones. «Siempre hacían chistes conmigo. Era consciente de que se mofaban de mí», denuncia la trabajadora. Esa actitud y algunas acciones, que ella interpreta como discriminatorias por parte de sus jefes, la llevaron a dejar de frecuentar el «office», lugar de encuentro con sus colegas en los momentos de descanso, y a distanciarse de ellos. «Se reían de la Iglesia y decían cosas realmente ofensivas para molestarme. Me provocaban cuando yo solo defendía mi fe», añade Montserrat.
Una baja por «mobbing»
Esa hostilidad hacia su persona, que recogió en un diario personal («Diario del Sant Pau»), que ella misma redactó entre el 9 de marzo y el 31 de julio de 2012, la condujo a tener que pedir ese verano una baja de casi un mes.
Cansada de este trato, la empleada reclamó al centro que abriera un expediente para constatar su denunciado acoso. «Iban a por mí. Pocos me hablaban ya en el servicio. Me hacían claramente “mobbing ”», dice angustiada Montserrat mientras recuerda la situación. Del informe encargado por el Sant Pau, consultado por este diario, se desprende que hay una percepción real de acoso y discriminación por parte de la trabajadora, aunque no hay constatación de esa realidad con hechos documentados. No obstante, el informe deja clara la falta de eficacia del centro a la hora de abordar esta situación. Constata también la profesionalidad de la denunciante, de la que también dan fe sus superiores.
El informe del Sant Pau no satisfizo a la trabajadora, por lo que decidió llevar su caso ante la inspección laboral. «Llamaron a declarar solo a mis jefes y a personas que estaban claramente en mi contra. Todo el mundo lo sabe. Fue un informe a medida. Pagado por el centro para que no les resultara incómodo», asegura. Igual opinan los representantes de prevención laboral que la ampararon en el proceso.
«Iban a por mí. Pocos me hablaban ya en el servicio. Me hacían claramente “mobbing ”»

La dirección general de la Inspección de Trabajo  expidió un informe similar en el que instaba al centro a resolver de manera más solvente y eficaz estas situaciones, aunque no entró en el fondo de la cuestión. La autoridad laboral invitó a los responsables del centro a buscar una salida a la empleada, dada su complicada situación personal, con cuatro hijos a su cargo.
Tras ese informe solo consiguió tres sustituciones a través del hospital, en total dos meses de trabajo. Una de tres semanas de duración, en agosto de 2013 (un mes después de que le anularan su relación con el hospital), otra de una semana en septiembre, y una última de un mes el pasado verano de 2014. Todas ellas en un ambulatorio adscrito al centro pero fuera de sus instalaciones.
Solo 1.800 euros en dos años
En total, esas sustituciones le han reportado 1.800 euros (unas 900 por los contratos de verano de 2013 y otros 900 por la última suplencia). «En un año y medio he tenido que vivir con eso y mantener a mis cuatro hijos», dice Montserrat. Ahora, un año y medio después de este episodio, su situación es dramática. Con un crédito pendiente que pidió para poder financiar los estudios de dos de sus hijos, y unos gastos fijos de casi 2.000 euros mensuales (solo 700 son para cubrir la carrera de su hija y otros 114 para el master de otro de sus vástagos), Montse sobrevive desde hace meses gracias a la caridad de los vecinos y se ha visto obligada a pedir ayuda a los Servicios Sociales.
Según denuncia, el hospital decidió, rompiendo la dinámica de los últimos años «de forma inexplicable», no renovarle la suplencia. Las causas, según arguye, «no son laborales» sino que la decisión se debió a que se había posicionado en varias ocasiones en contra de que en el centro se practicaran abortos y porque creen que ella acudió a la prensa para denunciar esta situación. Su caso coincidió, de manera casual, con la denuncia realizada por ABC  de la práctica de Interrupciones Voluntarias de Embarazo (IVEs) en el centro.
«Recortamos las suplencias»
El hospital de Sant Pau, con el que ha contactado ABC, mantiene que decidió no renovar el contrato a la empleada porque cambió la política de contratación, reduciendo las suplencias y encargándoselas a aquellas personas que tuvieran más antigüedad. «No es nada personal, como su caso hay una veintena», indicaron. Un miembro del comité de empresa, que tiene acceso a la contratación y que le amparó en todo su periplo de denuncia, así como otros trabajadores del centro con los que ha contactado este diario, desmienten la versión del Sant Pau.
También contradice esa versión oficial las conclusiones del propio informe de la Inspección de Trabajo. En el documento se indica que «desde que finalizó el contrato de la trabajadora se han realizado al menos 57 contratos de su categoría, de los cuales 40 se han otorgado a cuatro personas –una persona acumula varios contratos– que iniciaron su relación laboral con el hospital después de la señora Balsells». La citada miembro del comité constata con datos que facilita a este diario esta realidad.
«Se la pudo reubicar»
Ella y otros trabajadores del hospital están convencidos de que ha habido un trato discriminatorio. «Si hubiera pertenecido a un colectivo que gozara de más sensibilidad social el caso no hubiera llegado tan lejos», aseguran las citadas fuentes. Varias integrantes del comité de empresa, entre ellas la delegada de prevención laboral que la acompañó en todo su periplo de denuncias, aseguran que «el centro tuvo posibilidades de reubicarla dentro del hospital pero no lo hizo».
«Tardé en denunciarles porque me dieron esa suplencia corta para taparme la boca. Siempre me llegaban voces de que me recolocarían, pero nunca llegó nada», dice la trabajadora. Su situación se ha agravado esta semana con el fin de la prestación de desempleo que recibía. «He pasado las navidades gracias a la ayuda de mis vecinos. He tenido que acudir a ellos, incluso para comprar papel higiénico», confiesa avergonzada. Al acabar la entrevista, esta redactora topa con una de las vecinas de su finca, Esperanza. «Cuídala bien, que es muy buena persona», indica. Ella y el resto de miembros de la escalera llevan meses perdonándole las deudas a la comunidad.
http://www.abc.es/20110621/comunidad-catalunya/abcp-vaticano-censura-abortos-hospitales-20110621.htmlhttp://www.abc.es/sociedad/20141218/abci-clinicas-abortistas-denuncia-201412172013.htmlhttp://www.abc.es/20121014/sociedad/abci-hospital-santpau-abortos-extremas-201210142025.htmlhttp://www.abc.es/20110621/comunidad-catalunya/abcp-vaticano-censura-abortos-hospitales-20110621.htmlhttp://www.empleo.gob.es/itss/web/index.htmlhttp://www.abc.es/20100825/local-cataluna/hospitales-vinculados-iglesia-practican-201008250900.htmlhttp://www.abc.es/20100825/local-cataluna/hospitales-vinculados-iglesia-practican-201008250900.htmlshapeimage_7_link_0shapeimage_7_link_1shapeimage_7_link_2shapeimage_7_link_3shapeimage_7_link_4shapeimage_7_link_5shapeimage_7_link_6

No podemos callar

Dice el Señor que “todo el que me confesase delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos. Pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo lo negaré también delante de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 10,32). Sí, ciertamente ésa es nuestra vocación: confesar a Cristo ante los hombres, ser sus testigos ante el mundo. Ser testigos del Evangelio de la Vida que vence la muerte. Sin embargo, ese testimonio tiene un precio muy caro: la Cruz.


“Si el mundo os odia, sabed que me odió a i antes que a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por esto el mundo os odia. Acordaos de la palabra que yo os dije… Si me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán… Y todas estas cosas las harán con vosotros a causa de mi nombre” (Jn 15,18).


Ante el escándalo de los abortos en Hospitales vinculados a la Iglesia Católica, el deber principal de los cristianos en este mundo no es el de “conservar la vida” y evitar por todos los medios marginaciones, desprecios y persecuciones del mundo. Eso no viene exigido “por el bien de la Iglesia”. Para evitar la persecución la Santa Iglesia no modifica su doctrina o su conducta, aunque muchos así lo quisieran. La santidad de la Iglesia no depende de la santidad de los obispos ni de los cristianos. Depende de su cabeza que es Cristo. “Maridos amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada” (Ef 5,25). Por tanto, es el mismo Jesucristo el que se entrega como esposo a la Iglesia. Es el mismo Jesús el que la santifica, la purifica y la hace resplandecer a pesar de nuestras infidelidades. El prestigio de la Iglesia no coincide pues con el prestigio y el buen hacer de sus pastores. El bien de la Iglesia no depende de una política eclesiástica que acaba casi siempre en la complicidad y la connivencia. El bien de la Iglesia sólo coincide con un valiente testimonio de la Verdad al precio de la Cruz… Estos son los que temen ser rechazados por dar testimonio claro de la Verdad. Por eso callan… O hablan bajito, y así, al mismo tiempo, evitan la persecución y se hacen la ilusión de que ya han cumplido con su deber.  "Y no hay cosa creada que no sea manifiesta a la presencia de Dios, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Hebreos 4:13).


En ROMA,

un pueblo se levanta

El 12 de mayo en Roma, Italia celebró su Marcha Nacional por la Vida. Sacerdotes por la Vida de España junto a la plataformaDerecho a Vivir estuvieron presentes entre las diversas asociaciones provida de Europa y América que apoyaron con su presencia el evento. Nos invitaron a tomar la palabra y allí, frente al coliseo romano donde tantos mártires ofrendaron su vida a Cristo, el P. Custodio Ballester dirigió estas palabras a los congregados:

“¡Roma no está sola! ¡No está sola! ¡Italia no está sola! Tiene un vasto mundo de su lado. Puede formar bloque con los provida de España, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania y Polonia, Europa entera e Iberoamérica, Asia, Africa y Oceanía. Allí continúa la lucha. Un inmenso pueblo se levanta...

Esta guerra contra la Muerte no se limita al triste territorio de vuestra ciudad, de vuestra nación. Esta guerra no se decidió el día en que se aprobaron las leyes del aborto. Esta guerra no se decidió el día en que comenzaron a abortar en los hospitales católicos. Esta guerra no se decidió el día en el que los responsables eclesiásticos decidieron callar... Esta guerra es una guerra mundial. Todos los errores, todos los retrasos, todos los sufrimientos no impiden que haya, en el universo, en la tierra y en el Cielo, todos los medios necesarios para neutralizar un día a nuestros enemigos: los enemigos de la vida de los no nacidos. Hoy tal vez aplastados los provida por la fuerza política y económica, podemos vencer en el futuro con una fuerza superior: la que nos dará el Señor de los ejércitos. El destino del mundo está en juego. Pase lo que pase, la llama de la Resistencia contra el aborto, la llama de la Resistencia de los defensores de la Vida, no debe apagarse y ¡no se apagará jamás!”.

Luego, a través de las calles de Roma más de 30.000 personas se dirigieron entre cantos y música hacia el castillo de Sant Angelo donde el Papa Francisco los saludo y animó en su tarea de ser testigos del Evangelio de la Vida en todo el mundo y ante toda criatura. Aquel soleado domingo de mayo un pueblo se levantó y caminó, un pueblo que ama, respeta y defiende la vida, a toda vida humana. ¡Bendito sea!

Documentos filtrados revelan aborto realizado este mes en hospital católico de Barcelona


¡Somos un campo de exterminio!”, escribe testigo consternado del homicidio


Matthew Cullinan Hoffman, Lifesitenews USA



Lifesitenews – El Hospital de Sant Pau de Barcelona, que es coadministrado por la Arquidiócesis católica de Barcelona, mató a un bebé en gestación a principios de este mes en un aborto programado basándose en una “sospecha” de deformidades que por lo general no implican un peligro médico para la madre, según documentos internos del hospital que obtuvo Notifam.


Los documentos contradicen las vehementes y repetidas negaciones del arzobispo de Barcelona Cardenal Lluís Martínez Sistach, quien ha desestimado numerosos informes publicados en los medios españoles y del extranjero sobre el homicidio de niños por nacer en ese hospital desde que comenzaron a publicarse en 2010.


Los documentos, escritos en catalán y español, incluyen texto copiado en formato Word que supuestamente se tomó de registros informáticos del hospital, como así también dos capturas de pantalla de computadoras del hospital. Indican que una mujer ingresó al hospital el 13 de mayo a las 10 a.m. “para interrupción médica de la gestación por sospecha de osteocondrodisplasia fetal con hipoplasia torácica”.


De acuerdo con referencias médicas convencionales, la osteocondrodisplasia es un trastorno que causa retraso en el crecimiento de los huesos, y por lo general se asocia con el enanismo. La hipoplasia torácica es una falta de crecimiento completo en el área del pecho. Ninguna condición necesariamente pone en riesgo la vida, y ninguna se asocia necesariamente con un mayor riesgo médico para la madre durante el embarazo.


El instrumento de muerte para el niño por nacer fue la droga abortiva misoprostol, que es sumamente efectiva para hacer que el cuerpo de la mujer aborte en forma espontánea y expulse prematuramente el feto, una niña que estaba en su semana decimoctava de gestación.


El proceso de evacuación uterina con misoprostol se inició a las 10:30 a.m. Se administró vía vaginal 800mcg de misoprostrol y luego 400mcg/3h en forma oral”, indica el registro, agregando que la mujer tuvo “fiebre materna durante el procedimiento, por lo cual se le administró 1g de paracetamol”. Para su dolor durante las contracciones, la mujer también recibió anestesia epidural.


La paciente finalmente “expulsó el feto, que era una niña, en un estado de paro cardiorrespiratorio”, conforme a la cronología, y “expulsó la placenta a las 10 p.m.”. Un ultrasonido indica que la paciente retuvo “restos ovulares”, y se la llevó a un sector de partos del hospital para realizarle otro tratamiento.


La cronología médica muestra los resultados de una serie de pruebas realizadas en el cuerpo de la niña, supuestamente en un intento de verificar defectos congénitos, pero todas las pruebas son negativas o “normales”.


Aunque un médico responsable en la cronología del hospital asegura que el tipo o “fenotipo” del cuerpo del niño era “altamente compatible con la orientación de diagnóstico”, implicando que el cuerpo estaba deformado, al menos una testigo cuyo testimonio obtuvo Notifam afirma lo contrario, diciendo: “¡El feto era perfecto!”.


¡¡¡Era un feto de 17 semanas y 3 días!!! ¡Un aborto programado! No tengo palabras”, escribe la testigo en un correo electrónico que obtuvo Notifam. “Se consideraba una gestación de riesgo. Los análisis salieron negativos, el cariotipo [una prueba para el Síndrome de Down y otros defectos genéticos] era negativo, la amniocentesis también, pero por algún motivo se sospechaba de un “enanismo” congénito, […]”.


Con consternación, la testigo escribe: “¡Somos un campo de exterminio!” y también afirma que las radiografías realizadas al feto inexplicablemente ya no se pueden encontrar en el hospital, lo que lleva a la testigo a preguntarse si no han sido quitadas para esconder pruebas del error en el diagnóstico del hospital.


El Arzobispo de Barcelona continúa negando que en el hospital ocurran abortos.

El arzobispo de Barcelona, Cardenal Lluís Martínez Sistach, se ha negado a contestar a grupos pro vida durante años sobre las numerosas denuncias de abortos en el hospital, que comenzaron a aparecer en los medios de comunicación en 2010, cuando los registros del gobierno fueron revelados por el periódico español ABC indicando que varios hospitales asociados con la Iglesia en la región de Cataluña habían realizado abortos durante años. En 2011, el Cardenal comenzó públicamente a negar las denuncias, alegando que no ocurren abortos en Sant Pau, y agregando que se ha dado una orden de no realizar abortos.


Sin embargo, las pruebas del homicidio de niños por nacer en Sant Pau han seguido acumulándose. Revelaciones recientes incluyen un informe de abril de 2012 realizado por ACI Prensa y otros medios de difusión españoles de una mujer a la cual el hospital le ofreció un aborto dos veces, un artículo en la revista médica española Rol en septiembre del año pasado, que documentaba un aborto eugenésico en el hospital, y un video con cámara oculta tomado en una discusión entre el personal sobre la política del hospital de realizar pruebas de amniocentesis peligrosas con el propósito de matar a niños por nacer, también en septiembre de 2012. Otros informes han documentado pruebas de abortos en el hospital, y otros hospitales asociados con la Iglesia Católica en la región de Cataluña, que datan al menos de una década.


En una entrevista en junio de 2012 con Vatican Insider de La Stampa, el Cardenal Martínez Sistach restó importancia a los informes del momento sobre abortos en el hospital, afirmando que la institución “actúa de acuerdo con las normas de la moral cristiana ”, y quejándose de que la cobertura de prensa estaba dañando la “buena fama” del Sant Pau.


“El Hospital nunca ha pedido acreditación para realizar abortos a tenor de la legislación civil, atendido su ideario que está a favor de la vida y contra el aborto”, Martínez Sistach contó a La Stampa. “Los responsables administrativos me han dicho que no se hacen abortos”.

Según un testigo, los registros ahora han desaparecido. El nombre y apellido y número de identificación de la paciente han sido ocultados.

El Hospital Materno-infantil de San Juan de Dios de Esplugues (prolongación de la Barcelona más señorial) se ha convertido en hospital de referencia de las prácticas más contrarias a lo que fue su espíritu fundacional. Otro tanto ocurre en Manresa. El Hospital de Referencia de Salud Sexual y Reproductiva y para la Información para la Interrupción Voluntaria del Embarazo en Manresa, es el de San Juan de Dios. En estos centros de la Orden Hospitalaria, se hace verdad una vez más la sentencia latina del título: la corrupción de lo óptimo es pésima.

 

En efecto, los Hermanos de San Juan de Dios han estado rodeados de un halo de bondad, de generosidad, de heroísmo, de imitación de Cristo y del fundador de la orden. Han sido durante estos últimos siglos el más perfecto referente de la obra hospitalaria de la Iglesia, encaminada a socorrer a los pobres y necesitados. Fue justamente la fuerza de arrastre de estas virtudes, la que movió la generosidad de los donantes que permitieron la construcción de esos grandes hospitales.
Tal como rezan los estatutos de la orden, los Hermanos de San Juan de Dios “formamos un cuerpo comprometido en el servicio a la persona que sufre. Y nuestros ideales nos comprometen a velar para que se respeten siempre los derechos de la personaa nacer, a vivir decorosamente, a ser curada de su enfermedad y a morir con dignidad. Nos comprometemos decididamente en ladefensa  y promoción de la vida humana. Respetamos la libertad de conciencia de las personas a las que asistimos y de nuestros colaboradores; pero exigimos que se acepte y se respete la identidad de nuestros centros hospitalarios”.

La proclama no podía ser más bella: defensa y promoción de la vida humana  que se concreta en el derecho de la persona a nacer y a morir con dignidad… Y una valiente declaración de firme defensa de la identidad religiosa de sus centros: “exigimos que se acepte y se respete la identidad de nuestros centros hospitalarios.”

 

GERMINANS, 11 de agosto 2013 - Muchas veces me he preguntado cómo es posible que estando como estamos la mayoría de los sacerdotes contra el aborto, a la hora de la verdad lo consintamos mucho más allá de lo que requieren la compasión y la caridad cristianas; y nos resistamos por tanto a denunciar las perversas maniobras de promoción de esta práctica por parte de las leyes y las instituciones.


La estructura de pecado que constituye el aborto y que sostienen muchos y variados organismos nacionales y supranacionales, se configura hace tiempo como un auténtico tejido social de muerte, como una guerra de los poderosos contra los débiles destinados al sacrificio. El resultado de la anuencia, de la complicidad y la pasividad de tantos es un sistema político-económico globalizado, que con el pretexto de la tolerancia favorece comportamientos contrarios a la vida y alimenta lacultura de la muerte, llegando a crear  y consolidar verdaderas “estructuras”  contra la vida. Se trata pues de una conjura contra la vida más débil, que afecta “no sólo a las personas concretas en sus relaciones individuales, familiares o de grupo, sino que va más allá, llegando a perjudicar a nivel mundial las relaciones entre los pueblos y los Estados” (Evangelium Vitae12). Sólo reduciendo el tema a una privadísima cuestión de confesionario en el mejor de los casos, podemos los curas sacudir nuestra conciencia de cualquier personal escrúpulo de inacción y cantar con Rita Pavone: Che m’importa del mondo.  Qué me importa cuando yo ya hago lo que el confesionario me deja y mi oración permite. El mundo gira y gira, y nadie puede detenerlo…


 No olvidemos, sin embargo, que los abortos no los practican las mujeres, sino médicos subvencionados por el Estado. La mujer se someterá o consentirá, casi siempre por fuertes presiones del varón implicado en su embarazo; pero su práctica forma parte de un sistema bien estructurado y financiado. Es en ese frente en el que hay que resistir y en el que contraatacar. La más generosa y exquisita compasión cristiana (si acaso es ésa la coartada de que se valen muchos para cruzarse de brazos ante el tremendo drama humano del aborto y para lavarse las manos como Pilatos), nunca puede ser la excusa de la inacción. El P. Angel Ayala -fundador de laAsociación Católica de Propagandistas-, allá por los años cuarenta afirmaba: “La oración es lo primero, pero no es lo único ni es suficiente”. ¡Hay que actuar!



Lanzo esta hipótesis como respuesta a nuestra inacción: siendo el aborto la culminación de todo un edificio de una “libertad” sin referencia ni a la verdad ni al bien; siendo el recurso al aborto manifestación de la “no represión” sexual, si los que callan se mostrasen claramente contra el aborto, estarían denunciando implícitamente todo el edificio de nueva “moral sexual” del que el aborto no es más que la coronación. Y en esto sí, ya podemos tirarles de la lengua, que la mayoría confesarán sin el menor recato que no están de acuerdo con la rigidez de la moral sexual de la Iglesia que lleva a las gentes al retortero.


Y es que la culpa de la destrucción de la familia, de la extensión de la anticoncepción, del aborto como pandemia y, al final, de la normalización de la eutanasia, la tenemos los curas. Así de claro, hombre. Porque cuando dieron carta de ciudadanía al divorcio en 1981, Landelino Lavilla dijo aquello de que “los católicos no necesitamos que las leyes refrenden nuestras convicciones” y así nos lució el pelo. El clero lloriqueó un poquito

 -sólo un poquito-, pero luego nos callamos como muertos y, poco a poco, el divorcio se convirtió en la solución para muchos, en el parche reconstructivo que les permitió “rehacer” su vida  y encima seguir comulgando con el disimulo del celebrante.


Cuando salió la píldora anticonceptiva, PabloVI, contra la opinión de todos los “sabios” de este mundo, publicó en 1968 la Humanae vitae y a muchos eclesiásticos -de todo rango y condición- les sentó como un tiro, pues veían en la anticoncepción artificial la solución a los problemas morales de la humanidad. Casi todos callaron y silenciaron la voz profética del sucesor de Pedro, haciendo creer al pueblo que todo el monte es orégano. Sólo el Papa intuyó entonces que la separación de los aspectos unitivo y procreativo del acto conyugal, traería unas consecuencias nefastas que aún ahora seguimos pagando: la plaga del aborto, la fecundación in vitro y la experimentación con embriones. Finalmente, el desprecio a la vida que ha de nacer, llevó al desprecio de la que se acaba: y así nos encontramos hoy ante la difusión de la eutanasia, practicada abiertamente o incluso legalizada en no pocas naciones, y subrepticia o encubierta en otras; pero siempre entre la indiferencia de la mayoría.


Cuando despenalizaron el aborto en 1985, un documento de doctrinal lamento y luego… un clerical y sepulcral silencio que ha durado -con breves y prudentes excepciones- hasta el día de hoy. Con la ley Aído del derecho al aborto y el “matrimonio” gay han sido los laicos -aquí y allá- los que han sacado de su postración, apoltronados en el dolce far niente, a unos eclesiásticos resignados a seguir la corriente de un río impetuoso que está arrasando nuestros valores. Es que nos hemos acostumbrado a asumir el aborto como daño colateral de la sociedad del bienestar; como el precio, que pagamos resignados, de una pegajosa comodidad. A pesar de todo, mucho me temo que todo haya pasado con más pena que gloria al archivo episcopal, a esas cajas de los definitivosque se cierran para no abrirlas jamás. Bueno, alguna vez, para que no digan los más intransigentes que estos temas han dejado de importar a ciertos pastores, aunque les importen más otras cosas…



Ya dijo Juan Pablo II en Evangelium Vitae -la encíclica olvidada- que la anticoncepción y el aborto son frutos del mismo árbol. Cuando la sexualidad se despersonaliza e instrumentaliza, ya no es el lugar y el lenguaje del amor -don de sí mismo y acogida personal del otro-, sino que se convierte en ocasión para afirmar el propio yo y satisfacer así los propios instintos y deseos. Se separan entonces los aspectos unitivo y procreativo del acto conyugal, se traiciona la unión del hombre y la mujer y la procreación es evitada absolutamente. La anticoncepción frustrada lleva entonces, como lógica consecuencia, al aborto provocado. La extensión de esta mentalidad no ha hecho más que aumentar el número de abortos a nivel planetario. Hasta el punto que hasta la Iglesia se ha visto chapoteando muy a su pesar en el fango que el silencio y la inacción de tantos eclesiásticos han fabricado. No son éstos los gozos y esperanzas, tristezas y angustias que los discípulos de Cristo debemos compartir. No es ésta la encarnación a la que estamos llamados.


Sólo el Evangelio de la Vida proclama esa cruz que nos salva, porque el Evangelio de la Vida es el propio Jesucristo que “ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia” (Jn 10,10). Por ello, cada uno de nosotros está ante el dramático choque entre el bien y el mal, entre la muerte y la vida. No estamos “ante”, sino necesariamente en medio de este conflicto. Todos nos vemos implicados y obligados a participar, con la responsabilidad ineludible de elegir a favor de la vida. No hay una vía intermedia entre la resistencia o el colaboracionismo. Si la vida de cada ser humano, desde que existe en el vientre de cualquier madre, es una palabra definitiva de Dios al mundo; si la vida que Dios nos concede es sagrada porque sólo a El pertenece; si el hombre por pura gracia está llamado a una plenitud de vida que va más allá de su existencia terrena; si esto es así, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre, naciente o terminal, sana o enferma, es un atentado al corazón mismo de la Iglesia, al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios. Es la diabólica destrucción de la única criatura que Dios ha querido por sí misma como signo de su presencia y resplandor de su gloria.


El compadreo, el silencio y la ambigüedad nos conforman con la mentalidad del mundo. Ésta nos hostiliza y nos hace impopulares. Sin embargo, debemos estar en el mundo, pero sin ser del mund,o con la fuerza que nos viene de Cristo que con su muerte y resurrección ha vencido al mundo. El Apóstol nos recuerda: “Dimos por segura la sentencia de muerte y así aprendimos a confiar sólo en Dios, que resucita los muertos” (2Co 1,9). ¿Es verdaderamente así o venderemos de nuevo nuestra primogenitura por un plato de lentejas cada vez más exiguo?


BLOG, 11 de septiembre 2013 - Con la liberación de Francia por los ejércitos aliados se pusieron en marcha los procesos de depuración contra los colaboracionistas. En 1945, tanto el Mariscal Pétain como Pierre Laval, jefe del gobierno, fueron llevados ante el Tribunal Supremo de Justicia -creado un año antes con la competencia especialísima de juzgarlos- acusados de “complot contra la seguridad del Estado e inteligencia con el enemigo”. En ambos procesos se ventilaron unas mismas cuestiones y se emplearon estrategias y argumentaciones similares. 


Con todo, el proceso de Laval es de los dos el que resulta más ilustrativo, ya que mientras que Pétain optó por guardar un silencio desdeñoso, Laval, abogado y diputado de larga trayectoria, se defendió con la mayor vehemencia: “No hay un solo ámbito en el que no pueda demostrar, establecer y probar que la ocupación alemana habría sido mucho más cruel si yo no hubiera estado allí”. Y también porque, en su tácito reparto de funciones mientras compartieron el poder, Laval había asumido ser el ejecutor del trabajo sucio: “Ahora que estamos en la mierda, Mariscal, permítame ser su pocero”, le dijo al Pétain en 1942. 


Ante la victoria del enemigo, había que entenderse con el vencedor para tratar, de modo inmediato, de mitigar las consecuencias de la derrota y aliviar el sufrimiento de los franceses. Y concluida la guerra, había que garantizar la pervivencia e integridad de Francia y su Imperio, y asegurar su papel en el nuevo orden europeo. En 1943 Laval decía: “Cada día intento hacer el máximo para que padezcamos el mínimo de perjuicios... Solo tengo una ambición, un objetivo, uno solo, hacia el que me dirijo como un sonámbulo: intentar todo lo posible para salvar a nuestro país reduciendo cada día sus sufrimientos, hacer que la tierra que pertenece a los padres pase a sus hijos y siga llamándose la tierra de Francia”. 


El estilo colaboracionista consiste en ceder a las demandas del poderoso para obtener compensaciones o contrapartidas si no a corto, a medio o a largísimo plazo, ya que lo esencial es ganarse la confianza del poder político para crear un ambiente propicio y distendido. En palabras de Laval: “Ahora dicen que habría sido mejor morir que negociar. Siempre he pensado que era mejor que existiera un gobierno francés, para servir de barrera entre el pueblo y el ocupante. Los nazis eran capaces de los peores crímenes, pero también podían ser generosos si sabías como tratar con ellos”.  


A la Iglesia, en cambio, no se la defiende con calculadas jugadas políticas o delicadas negociaciones.  Lo existencial en la Iglesia no es el colaboracionismo con el mundo, sino la persecución por causa de la justicia. La Iglesia, Cuerpo de Cristo, no es signo de colaboración, sino signo de contradicción. Jesucristo no jugó a la política ni negoció y por ello su destino fue la Cruz: Per crucem ad lucem. Y si la barca de Pedro permanece firme en medio de las tempestades de la historia se debe sólo al poder de ese Espíritu.


Los colaboracionistas ceden una y otra vez en cuestiones esenciales, sino de iure, sí de facto. Y a cambio de todas estas clamorosas abdicaciones consiguen esas migajas de posicionamiento social, prestigio autonómico y reconocimiento estructural que anhelan desesperadamente. Y sin embargo, la Iglesia “no pone su confianza en privilegios dados por el poder civil; más aún, renunciará al ejercicio de ciertos derechos legítimamente adquiridos tan pronto como conste que su uso puede empañar la pureza de su testimonio o las nuevas condiciones de vida exijan otra disposición” (Gaudium et Spes, 75).


Presos de su error de apreciación acerca de la inexorabilidad de la estructura política, los colaboracionistas siempre se acaban encontrando en un callejón sin salida: tanto tiempo llevan a merced del poder que se vuelven incapaces de cualquier oposición contra él. El Régimen de Vichy quedó así atrapado en lo que se llamó un “engranaje de la concesión”, sin más salida que una permanente huida hacia adelante. 


Pero la colaboración no es del todo pasiva ni controlable. No se trata sólo de contemporizar. Deja huella. Porque el espacio social en el que se mueve el individuo está conformado por actitudes uniformes, códigos y reglas implantados por el poder: primero la despenalización, luego el derecho, primero la interrupción voluntaria, ahora el “aborto médico”, el derecho a la muerte digna y luego, la eutanasia.


No hay, por lo tanto, posibilidad de inocencia en la posición colaboracionista, no cabe alegar ignorancia. Al rendirse ante ese poder, el colaboracionista reconoce el predominio de la coacción en él, y al aplicársela a los demás se transforma en cómplice. Quizás más que el militante. De manera que el colaboracionista interioriza esta colaboración y, por fatalismo o por admiración, por miedo o por cobardía, la transforma en el objeto de su servilismo. 


En cada colaboracionista existe una decisión profunda y original que constituye el fondo de su personalidad: la de plegarse al hecho consumado, fuere éste el que fuere: corrupción política, aborto, eutanasia, experimentación genética, clonación embrionaria, matrimonio gay… Lo que sea, con tal de preservar la institución, la estructura. Su abandono o su destrucción acarrearía la pérdida de ciertos privilegios a los que de ninguna manera se quiere renunciar.


No quiero insistir en el escaso fundamento de las alegaciones sobre esas pretendidas ventajas, cuya obtención sería la razón de la presencia eclesiástica en loshospitales abortistas. Una cosa es cierta: esa política nos ha situado en una posición envilecedora, casi imperdonable y cuyo alcance y carácter no puede ser ignorado por sus autores. Nos causa un perjuicio moral y material tan grande que la Iglesia, a pesar de su clarísimo testimonio y de su activa contribución a la defensa de la Vida, deberá soportar durante mucho, mucho tiempo.

La Iglesia expresa y realiza la acción de Cristo. Es el Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, el que sale en su defensa. En la Iglesia la vida de Cristo y del Espíritu adquiere una dimensión social, exterior y pública. La credibilidad de la Iglesia se funda en su testimonio humilde, pero valiente y arriesgado.

Cómplices

del Mal


La colaboración debe ser sincera. Debe excluir toda voluntad de agresión. Debe comportar un esfuerzo paciente y confiado”. (Maréchal Philippe Pétain, 1940)

Es una lástima que hayamos consentido que el gran conflicto del aborto, que atenta de frente contra el 5º mandamiento de la Ley de Dios, el que nos dice “No matarás”, se convirtiera en un tema político, siendo como es desde hace muchos miles de años un tema religioso, y por tanto de conciencia; es ciertamente una lástima que al tratarlo tengamos que ir con pies de plomo para no pisar callos políticos.


    Por eso me he abstenido de sacarlo a colación durante la última campaña electoral de Cataluña, precedida de una interminable precampaña. Y ahora, con la matraca del independentismo. Que son dos tazas del mismo caldo.  Porque efectivamente, a la hora de ir a votar, a los católicos coherentes nos importa mucho no ayudar con nuestro voto a partidos que se declaran a favor del aborto: puesto que sabemos que si alcanzan el poder o alguna cuota del mismo, legislarán y administrarán en ese sentido. Es una cuestión de conciencia y de coherencia.


    Y es absolutamente legítimo luchar a favor de las propias convicciones sin andarse con distingos de oportunidad, que de eso sufrimos en exceso. Es legítimo decirle al católico que va a votar, que procure no ayudar con su voto a un partido abortista a alcanzar el poder. Seguramente que hay mecanismos estadísticos que nos pueden informar sobre el porcentaje de católicos practicantes que han votado a partidos abortistas. Por supuesto que son los suficientes miles como para inclinar la balanza de unos cuantos diputados hacia un partido o hacia otro. Y sin embargo, nuestra jerarquía eclesiástica ni siquiera ha abierto la boca para orientar a los fieles con claridad meridiana.


    La razón es obvia: una parte significativa del arco parlamentario catalán, está formada por partidos que además de ser nacionalistas son abortistas. Y no estaría bien que los obispos de la Conferencia Episcopal Catalana (llamada Tarraconense), pusieran palos a las ruedas del secesionismo catalán, restándole votos por una bagatela moral como el aborto. No se les esperaba, ni se presentaron a orientar concretamente a los fieles al respecto. Teniendo tanto el secesionismo como el aborto la consideración de cuestiones políticas, han decidido que estando en juego lo que está en juego, no deben pronunciarse, ni menos ser insistentes sobre esta última cuestión. Pero el silencio sólo les alcanza para la cuestión del aborto, porque respecto a la “cuestión nacional”, algunos sufren una verdadera incontinencia verbal.


    Sin embargo, no se circunscribe el problema a los partidos explícitamente abortistas, sino que se extiende más allá. Porque no está nada claro que le esté bien a la Iglesia propiciar el voto a favor de los partidos hipócritas que dejan que sean otros los que tiran la piedra. Quizá debiéramos llamarlos abortistas por omisión, aunque acaso sea todavía esta calificación demasiado piadosa. Porque resulta que estos partidos que nunca han roto un plato, siguen encantados la senda de los partidos abortistas. No promueven el aborto legislativamente, pero lo siguen administrativamente a rajatabla; y a veces con mayor entusiasmo que los partidos abortistas. Por eso no está nada claro que un verdadero católico tenga que votar a esos partidos, porque con su voto se convierte en cómplice tan remoto o secundario como se quiera, pero cómplice al cabo de innumerables abortos; no tan explícito como si votase a un partido declaradamente abortista, pero al final, cómplice necesario.


    Por supuesto que me planteé seriamente esta cuestión a la hora de meditar mi voto. Tuve bien claro que si votaba a uno de esos partidos, mi conciencia de cristiano coherente no estaría como para dar saltos de satisfacción ni para premiarse con parabienes, porque con mi voto contribuía cuanto menos a su hipócrita política abortista por omisión.


    Pero entendí también muy claramente tantas veces los pastores están en la misma situación. Ellos no son partidarios del aborto, claro que no, pero circunstancias hay que les convierten también a ellos, en comparsas de una música que ellos no han compuesto ni tocado, ciertamente: porque los abortistas por adscripción ideológica o por convicción, y agazapados tras ellos los que dicen no serlo en absoluto, les están metiendo una goleada de vergüenza.


    Y entonces, ¿qué se puede esperar del rebaño? Lo que más abunda en él son también los abortistas por omisión: por no presentar batalla cuando se discute sobre el tema, por no hacerse notar, por no buscarse un problema que, en el fondo, no les va ni les viene, porque a ellos nadie los va abortar. La eutanasia -¡esa sí que nos afecta a todos!- es harina de otro costal…

El aborto o la conspiración del silencio













Dice el Señor que “todo el que me confesase delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos. Pero a todo el que me negare delante de los hombres, yo lo negaré también delante de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 10,32). Sí, ciertamente ésa es nuestra vocación: confesar a Cristo ante los hombres, ser sus testigos ante el mundo. Ser testigos del Evangelio de la Vida que vence la muerte. Sin embargo, ese testimonio tiene un precio muy caro: la Cruz.
“Si el mundo os odia, sabed que me odió a i antes que a vosotros. Si fueseis del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero porque no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo, por esto el mundo os odia. Acordaos de la palabra que yo os dije… Si me persiguieron a mí, también a vosotros os perseguirán… Y todas estas cosas las harán con vosotros a causa de mi nombre” (Jn 15,18).
El deber principal de los cristianos en este mundo no es el de “conservar la vida” y evitar por todos los medios marginaciones, desprecios y persecuciones del mundo. Eso no viene exigido “por el bien de la Iglesia”. Para evitar la persecución la Santa Iglesia no modifica su doctrina o su conducta, aunque muchos así lo quisieran. La santidad de la Iglesia no depende de la santidad de los obispos ni de los cristianos. Depende de su cabeza que es Cristo. “Maridos amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino santa e inmaculada” (Ef 5,25). Por tanto, es el mismo Jesucristo el que se entrega como esposo a la Iglesia. Es el mismo Jesús el que la santifica, la purifica y la hace resplandecer a pesar de nuestras infidelidades. El prestigio de la Iglesia no coincide pues con el prestigio de sus pastores. El bien de la Iglesia no depende de una política eclesiástica que acaba casi siempre en lacomplicidad y la connivencia con los más terribles pecados. El bien de la Iglesia sólo coincide con un valiente testimonio de la Verdad al precio de la Cruz…
Cobardía o complicidad del que no se atreve a predicar la obligación de dar culto a Dios o promover la castidad o tantas otras verdades fundamentales allí donde son despreciadas por el mundo. Nada hay tan peligroso como decir la verdad, porque “el mundo entero está puesto bajo el poder del Maligno” (1Jn 5,19), y el Maligno es “homicida desde el principio… El es mentiroso y Padre de la mentira” (Jn 8,44).
Ante el escándalo de los abortos en Hospitales vinculados a la Iglesia Católica, el Arzobispado de Barcelona publicó en su página web  hace ya cuatro años una nota en la que los dos sacerdotes miembros pertenecientes al patronato del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, dicen literalmente lo siguiente: “el Hospital informó que, de acuerdo con los principios éticos en que se inspira desde su fundación, no se practican interrupciones voluntarias del embarazo, aunque excepcionalmente concurran circunstancias médicas que lleven a actuaciones que puedan tener como consecuencia la pérdida del feto. El Convenio Institucional de 1990, que rige el funcionamiento del Hospital de Sant Pau, comporta elrespeto a los principios éticos y morales de la Iglesia Católica. Caso que alguno de estos principios haya sido vulnerado, se tomaran las medidas oportunas para su cumplimiento” ¡Ninguna se ha tomado desde entonces!Cerrojazo, usura y escaqueo. Siguen los abortos, las esterilizaciones, las píldoras abortivas y los experimentos genéticos. No sólo en el Sant Pau, sino también en el Hospital de San Juan de Dios, en el de Granollers y en el de San Celoni.
Los que temen ser rechazados por dar testimonio claro de la Verdad, callan… O hablan bajito, y así, al mismo tiempo,evitan la persecución y se hacen la ilusión de que ya han cumplido con su deber.  "Y no hay cosa creada que no sea manifiesta a la presencia de Dios, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Hebreos 4:13). J.M.S.
http://www.arqbcn.org/node/961http://www.arqbcn.org/node/961shapeimage_16_link_0shapeimage_16_link_1

GERMINANS, 23 de noviembre 2013 El estupor suscitado en el Hospital Comarcal de Sant Celoni por la dimisión de Mn. Ignasi Fuster como vicepresidente de su Patronato, ha entrado en una nueva etapa. El Obispo de Terrassa ha nombrado nuevo párroco, y Mn. Fuster se ha incorporado a la Archidiócesis de Barcelona.


Por razón de su cargo pastoral, el párroco de Sant Martí de Sant Celoni es también vicepresidente nato del Patronato del hospital, cuya presidencia la ostenta el alcalde de la ciudad. El alcalde y el párroco nombran los miembros del patronato : tres por la parroquia y cuatro por el Ayuntamiento.  El tesorero y el secretario están también en manos de la alcaldía. Y completa la estructura orgánica un código ético  que parece salido de la Gran Logia Simbólica de la calle Avinyó.


La Fundación Hospital de Sant Celoni es una fundación privada que tiene una historia que se remonta al siglo XII. Ahora es Centro de Referencia de la subcomarca del Baix Montseny. Está integrado en la Red Hospitalaria de Utilización Pública (XHUP) formada por la mayoría de hospitales públicos de Cataluña, no pertenecientes al Institut Català de la Salut (ICS). Por ello, la mayor parte de su actividad ha acabado estando concertada con el CatSalut.


Las prácticas anti-vida del hospital eran sobradamente conocidas desde hacía años. Sin embargo, fue Mn. Fuster quien puso en conocimiento de Mons. José Ángel Sáiz Meneses lo que allí sucedía. Ya en el año 2007 le presentó un primer informe que se fue ampliando sucesivamente: en el hospital se hacían vasectomías y se dispensaba la píldora “del día después” en el servicio de urgencias. También la RU-486 -para abortar durante el primer mes- amenazaba con aparecer. Las gestiones de Mn.  Fuster ante el Ayuntamiento fueron constantes. Con insistencia pidió al patronato la suspensión de unas prácticas que contradecían la presencia de la Iglesia en un hospital. En una reunión con el anterior alcalde, también facultativo del hospital, éste propuso a Mn. Fuster un pacto: dejar las cosas tal como estaban -esterilizaciones y píldora- a cambio de no introducir la RU-486. Y aquí paz y después gloria. La propuesta era tan burda que fue rechazada de plano por el párroco. Desde el mismo obispado de Terrassa, se quiso llegar a un acuerdo con el alcalde para salvaguardar la presencia eclesiástica en el patronato y, a la vez, eximirla de toda responsabilidad en las actividades sanitarias. La cosa era verdaderamente complicada y no pasó de ser una entelequia.  La pelota quedó finalmente en el tejado de Sáiz Meneses: estaba claro que el hospital no iba a ceder. La mayoría de los miembros del  patronato no estaban por la labor. ¿Qué debía hacer entonces el párroco? ¿Quedarse y callar? ¿Quedarse y protestar, o denunciar y dimitir? Fue pasando el tiempo y no se movía ni una hoja.


Finalmente, habiendo comprobado la inutilidad de sus esfuerzos, contra el parecer del Sr. Obispo que le aconsejaba esperar tiempos mejores desde el patronato del hospital, en  marzo de 2011 Mn.  Fuster dimitió  como vicepresidente y puso el cargo de párroco a disposición del obispo de Terrassa . Mosén Fuster, en una tumultuosa reunión del Patronato tuvo que enfrentarse no al Ayuntamiento, sino a los representantes de la parroquia, nombrados por el anterior párroco -ahora vicario episcopal- Mn. Lluís Pou, que prácticamente le insultaron. En la junta le reprocharon con insolencia el abandono de una institución que -según ellos- era tan benéfica para la ciudad y que tanto bien podía hacer con el pedigrí que le ofrecía la presencia de la Iglesia. Sin embargo, a pesar de todas las presiones, Mn. Fuster en conciencia y ante la actitud de la dirección hospitalaria de continuar con las prácticas contrarias a la moral católica, se despidió y salió por la puerta grande: la del testimonio valiente y arriesgado de la verdad. Era la única salida, ya que consideraba inaceptable  la connivencia institucional con el mal . Los miembros parroquiales del patronato siguieron en sus cargos en clara rebeldía ante la posición de su párroco. Desde entonces la situación quedó estancada.


Si Sáiz Meneses removía al párroco y nombraba a otro, debía tomar una decisión: volver al patronato con el nuevo sacerdote o mantener la postura de Mn. Fuster, es decir, continuar fuera del hospital como protesta. Removerlo rápidamente hubiese parecido o un castigo al valiente sacerdote o su desautorización, lo cual no era muy conveniente para el prestigio de la recientemente creada diócesis de Terrassa. El tema era lo suficientemente grave como para actuar con cautela.


El Obispo buscó consejo y desde la Congregación para la Doctrina de la Fe llegó un “Parecer sobre las preguntas planteadas por S.E.R. José Ángel Sáiz Meneses, obispo de Terrassa”. El Sr. Obispo se  agarró a este “parecer” como a un clavo ardiendo, haciéndolo pasar como “dictamen” y afirmó que la Santa Sede le daba permiso para permanecer en los patronatos de los Hospitales de Sant Celoni y Granollers a la espera de resolver lo de las prácticas abortivas.  La crisis se resolvió en falso  y, a día de hoy, todo continúa como hace un año: el aborto estancado cual agua pútrida.


El paso del tiempo demostró que la situación creada en el hospital con la dimisión del vicepresidente era insostenible: sin la presencia del párroco, el patronato cojeaba. Sáiz Meneses lo tenía difícil. Prolongar la situación significaba poner una pica en Flandes que le enfrentaba al Ayuntamiento y al resto del patronato. Sostener con la ausencia del párroco esa actitud de denuncia y protesta, era demasiado arriesgado... Pero la trigonometría pastoral del obispo de Terrassa ha encontrado la solución: cambiar los estatutos de la entidad. El vicepresidente ya no será el párroco, sino un laico nombrado por la Iglesia. La segunda parte de la solución es sacudirse al incómodo párroco y proveer de nuevo la parroquia de Sant Celoni y su hospital. A partir de ahora todo será más sencillo. Un sacerdote con arrestos siempre puede plantar cara a su obispo, si tiene la verdad de su parte. Un laico “escogido”, difícilmente lo hará… Mn. Ignasi se va de la parroquia y de la diócesis, y se abre en ésta una nueva etapa de armónico colaboracionismo con el hospital y el Ayuntamiento: porque está claro que el nuevo párroco ya no podrá aducir ningún problema de conciencia, puesto que en la vicepresidencia del patronato ya no estará el cura, sino un hombre de paja del Sr. Obispo de Terrassa. 


En el Hospital General de Granollers , cuya estructura es similar a la del Hospital de Sant Celoni, tras un tímido intento  de acabar con los abortos por parte del obispado de Terrassa -cosa que le honra- y de la negativa del hospital, todo quedó sobreseído.  Todos en sus puestos -el vicepresidente laico nombrado por la Iglesia- y, desde hace ya tres años, el silencio más absoluto: píldoras, esterilizaciones, abortos -los eugenésicos son su especialidad- y ¡a callar todos! Todos, menos una docena de militantes Pro Vida que desde hace seis meses se manifiestan cada día 25 frente al hospital. Porque el Hospital de Sant Celoni no pasa de ser un caniche frente al mastín del Hospital General de Granollers.


Es forzoso reconocer que Mons. José Angel Sáiz Meneses lo tiene difícil. Tan difícil como Jesucristo con el endemoniado de Gerasa (cf. Mc 5,1-20). Cuando el Señor lo liberó de la legión de demonios que lo dominaban, los envió a una piara de cerdos que se ahogaron lanzándose al lago. Luego vinieron los porquerizos y suplicaron  a Jesús…  ¡que se fuera! Resulta que esos dos hospitales son esa piara que puede perderse con el exorcismo y por eso piensan que es mejor expulsar definitivamente a Jesús. Aquella gente de Gerasa prefería soportar la compañía del endemoniado, que andaba día y noche por cerros y tumbas gritando y lastimándose, que  renunciar a los sabrosos jamones de los cerdos. El daño colateral, el precio que se paga por el servicio hospitalario, son esos abortos e inmoralidades que casi todos parecen dispuestos a soportar con resignación, al igual que los porquerizos con el endemoniado. El precio del exorcismo fue la expulsión de Jesucristo de aquel territorio. Y es que al final hay que elegir: o el miedo de los porquerizos, o la libertad de Cristo. 

El hospital de “Al Capone”...


GERMINANS, 24 de junio 2013 - El pesebre socio-convergente del Hospital de Sant Pau, cuyo mayor pedigrí es el que le ofrece el Arzobispado de Barcelona, hace aguas. Y las hace de la misma manera que el gángster Al Capone cuando fue cazado por el FBI no por sus crímenes, sino por sus deudas con la hacienda pública. En este caso, con el patrimonio del mismo hospital, en trance de presentar concurso de acreedores.  


Alphonse Gabriel Capone comenzó su carrera en Brooklyn  antes de trasladarse a Chicago  y convertirse en la figura del crimen  organizado más importante de la ciudad. Hacia finales de los años 20, Al Capone ya estaba en la lista de los "más buscados" del FBI . Aunque probablemente nunca fue iniciado en la Cosa Nostra , rápidamente se asoció con la Mafia  y se adueñó del hampa de Chicago después de eliminar a todos sus rivales en una serie de guerras. Los enfrentamientos entre las bandas culminaron con el acribillamiento en un garaje de los cinco últimos jefazos de la competencia, el día de San Valentín  de 1929 . Aunque los detalles de la Matanza de San Valentín  aún se discuten, y nadie fue procesado por el crimen, los asesinatos son atribuidos a Capone y sus hombres. Después de deshacerse de sus rivales, Capone siguió enriqueciéndose gracias al tráfico ilegal de bebidas alcohólicas ocasionado por la Ley Seca , y a través de su vasta red clandestina de salas de juego. 


No hubo manera de pillar a Al Capone por sus crímenes, así que se le persiguió y se le atrapó por la cuestión fiscal, mejor documentada, y al final consiguieron encarcelarle. Le cayeron 11 años en una prisión federal. 


Y ahora resulta que la autoridad judicial ha pillado al Hospital de Sant Pau por lo mismo que enchironó a Al Capone: por el vil metal. No por los abortos, lógicamente, muchos de ellos inequívocamente delictivos, tanto en la antigua como en la nueva ley del aborto. Éstos se remontan a 1987 y no han parado desde entonces: ni los abortos “de alto riesgo” (no sólo médico, sino también judicial) ni por las demás prácticas contra la vida condenadas por la doctrina de la Iglesia. Entre ellas, y no de menor cuantía, el acaparamiento de embriones humanos en neveras repletas… para lo que se ofrezca: que la ingeniería genética humana apenas está en sus cimientos; y un hospital de tanto renombre como el de La Santa Cruz y San Pablo no puede quedarse atrás en esa carrera. Ya se cuidó Al Capone de que la autoría de sus asesinatos y fechorías fuera siempre un secreto. A voces, pero secreto. 


¿Cómo es posible que se arme tanta escandalera porque alguien robe tantos o cuantos millones de euros del Hospital? ¡Tampoco hay para tanto! Desde la perspectiva de un católico -no la de Capone-, lo gravísimo, lo intolerable es tener la certeza de que se están practicando abortos y otras inmoralidades en un hospital de la Iglesia. Eso sí que es para poner el grito en el cielo, rasgarse las vestiduras, mesarse las barbas, cubrirse la cabeza de ceniza, vestirse de saco y ayunar a pan y agua mientras siga en pie esa iniquidad.


Pero he aquí que todo el mundo, incluida la jerarquía eclesiástica implicada en el patronato del hospital, vive eso con la mayor naturalidad, sin hacer aspavientos y manteniendo la compostura. "Supieron estar", acertaron a comportarse. ¡Qué entereza!, dirán de ellos las crónicas. 


Y sin embargo, al descubrirse que el hospital está en quiebra porque son bastantes los que se han dedicado a robar y a cobrar (dicen que como en el Palau... ¡hay que ver los estragos que está haciendo el modernismo!), da la impresión de que ahora sí que están pasando cosas sumamente graves, ahora sí que se nos hunde el suelo bajo los pies. Y sobre esto decía hace muy poco -en petit comité- el Papa Francisco: “Hay algo que me preocupa. Hay grupos muy, muy pequeños, unas pocas personas, gente muy mayor… No tienen vocaciones, qué sé yo, el Espíritu Santo no quiere que sigan, quizá han cumplido ya su misión en la Iglesia, no sé… Pero ahí están, aferradas a sus edificios, aferradas al dinero… El manejo del dinero… es algo que necesita ser reflexionado”. Tiempo y motivos han tenido en el Sant Pau para reaccionar, pero el tiempo se les ha acabado… Porque se trataba, a fin de cuentas, de conservar el patrimonio -acumulado durante siglos- y por ello había que estar presentes en los órganos de gobierno al precio que fuese. Y lo han pagado, vaya que si lo han pagado: con la ignominia del traidor, de aquel que vendió la primogenitura por un plato de lentejas. Preocupados no por la moralidad de los actos médicos, sino por mantener el colaboracionismo servil con un poder político amoral y corrupto. Para eso, y no para nobles fines, acabará sirviendo el patrimonio: porque la pervivencia de la institución -piensan- pasa por encima del bien y de la verdad. Es la razón de estado.  


¡Pues qué quieren que les diga! De una corporación que ha acomodado la ciencia y la conciencia al descuartizamiento de niños, siempre con espléndidas razones, y que tan inconscientemente está poniendo los cimientos a cualquier aberración genética con embriones humanos, se puede esperar todo: seguro que encontrarán también para ello espléndidas razones. De verdad, estas bagatelas económicas son peccata minuta comparadas con la catadura moral que imponen el aborto y la ingeniería genética con embriones humanos. Por cierto, ¿ha hablado alguna vez en este sentido la representación del arzobispado en la Muy Ilustre Administración del hospital? Parece que, de haberlo hecho, ha sido muy bajito, sin alzar la voz ni descomponer el gesto: para no molestar demasiado, no vaya a ser que se pierdan las prebendas y el estatus. Como aquellos políticos, policías y magistrados cuya miopía y silencio santurrón disfrazados de prudencia, eran generosamente recompensados por Al Capone. Pero bueno, nosotros, a los que nos empuja la fe a ser providencialistas, creemos que esta crisis del Hospital de San Pablo es una oportunidad de oro para resolver la gran cuestión moral de fondo que éste tiene planteada. Sobre todo la que le tiene planteada a la Iglesia. Si ésta forma parte de su patronato, no puede haber en él abortos. Y si hay abortos en este hospital, la Iglesia no puede formar parte de sus más altos órganos directivos. Éste es un momento excelente para dar carpetazo o para dar el portazo. Extrapolando las palabras del Papa, “qué sé yo, el Espíritu Santo no quiere que sigan, quizá…”

Bernabé en Berga o el de San Pablo en Barcelona, participados en su junta directiva por las diferentes canonjías diocesanas. Integrados todos ellos en laRed Hospitalaria de Utilización Pública (XHUP), se han convertido en los esclavitos felices, o más bien en las bien pagás de las políticas abortistas de Boi Ruiz, Consejero de Sanidad de la Generalitat de Cataluña. Para colmo, el Patronato de la Fundación del Hospital está ¡presidido! por el P. Joan Aragonés, en nombre el Sr. Arzobispo D. Jaime Pujol


A finales del pasado año, el alcalde de Tarragona, el socialista Josep Félix Ballesteros, el arzobispo Pujol y el sacerdotal presidente de la Fundación del Hospital hicieron una declaración de intenciones  con motivo del 500 aniversario de la institución sanitaria. Como sucesores de sus fundadores, queremos reafirmar nuestro compromiso, impulsando y favoreciendo un trabajo ilusionado y comprometido a favor de la atención integral a las personas. (declaración “eclesiásticamente” aséptica)  Fotos y parabienes mientras los matarifes del hospital ensangrientan sus manos con la sangre de unos inocentes que no gritan ni votan ni parecen inquietar a los responsables de tal canallada. El mismo P. Aragonés recibió el pasado mes de mayo , muy ufano -con americana y corbata-, en nombre de su hospital, la Creu de Sant Jordi de manos de Arturo Mas por los servicios prestados no a Jesucristo, claro, ni a la Santa Madre Iglesia, sino a la Generalitat de Cataluña. 

Hace tan sólo unos meses se despachaba así Joan Aragonés en una entrevista a la AgenciaFlama . Con un estilo calculadamente confuso y calculadamente equívoco, el pobre curita afirma, como si no supiera nada de lo que ocurre en su hospital: La Junta del Hospital Sant Pau y Santa Tecla estaba formada por cuatro personas, de las cuales dos estaban escogidas por el Capítulo Catedral y dos por el Ayuntamiento. Las personas escogidas por el Capítulo tenían que tener la conformidad del Arzobispo. Hace unos años se cambiaron los estatutos, para mejorar la gestión y no cargar toda la responsabilidad en estas dos instituciones. Actualmente, las características del Hospital no podrían ser cubiertas por el Ayuntamiento y el Arzobispado, por lo tanto se decidió crear una entidad con personalidad jurídica propia, la Red Sanitaria Santa Tecla, constituida por técnicos. Aún así, siempre se pide la conformidad del Ayuntamiento y del Capítulo. La función que aporta la Iglesia y el Capítulo de la Catedral es puramente representativa. A través mío o del cura que haya, el papel es tanto sólo espiritual. 

Sólo espiritual, puramente representativa… ya. Por eso, porque en realidad no le deben ningún favor, recoge usted, padre, personalmente la Creu Sant Jordi de manos del principal financiador del crimen del aborto en Cataluña: Arturo Mas. Por eso hace usted una declaración pública junto a su Arzobispo y al alcalde socialista de Tarragona, diciendo que en el hospital todo el monte es orégano. Por eso se les ha pedido conformidad también para realizar abortos,esterilizaciones y dispensar a capazos la píldora abortiva en el servicio de urgencias. Siempre se les pide el consentimiento… ¡Lo dice usted! Porque su labor es sólo espiritual ¿verdad? Porque ustedes, tan buenos e ingenuos como son, ya no son responsables de nada, porque su función es puramente representativa. ¡Qué tontuna más gorda, qué inocencia más bien calculada! Por la boca muere el pez, señor canónigo. Se les pide el consentimiento siempre: también cuando los políticos deciden agregar su hospital a la red de abortorios de Cataluña.  Los ciudadanos -proclamaba solemnemente el arzobispo Pujoltienen también unos deberes en relación a las autoridades civiles. Todo ello implica también la obligación de no obedeceren conciencia cuando las leyes de las autoridades civiles se oponen a las exigencias del orden moral: “Hay que obedecer a Dios antes que los hombres” nos recuerdan los Hechos de los Apóstoles. Y ello es especialmente grave si esas leyes van en contra de la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural. 

¡Qué huecas y lejanas suenan estas palabras que Mons. Jaume Pujol escribió en una de sus cartas dominicales! La realidad abortista del Hospital de Sant Pau y Santa Tecla ha pasado por encima de todos los principios y normas morales que exponía en 2010 el Arzobispo de Tarragona. Ahora hay que obrar en consecuencia. No como lo han hecho los obispos deTarrasa o San FeliuSolsona o Barcelona, escamoteando la verdad, manipulando los datos estadísticos y corriendo un tupido velo. Se trata de que el Evangelio de la Vida sea proclamado y aplicado con valentía, pagando el precio correspondiente: Aquí no le van a degollar como en Siria o Irak, Sr. Arzobispo. Simplemente se acabará el buen rollo con la Generalitat y el Ayuntamiento; pero usted tendrá un hospital donde se respete la vida del ser humano en todos los casos.

REDACCIÓN: A finales del pasado año, el presidente de la Academia Pontificia para la Vida, Mons. Ignacio Carrasco de Paula, nombró miembro de la misma a Margarita Bofarull, presidenta delabortista, eutanásico y eugenésico Instituto Borja de Bioética. Fundado por el jesuita Francesc Abel i Fabre, firme partidario del aborto pre-implatacional, el Instituto se ha convertido con el paso de los años en el máximo referente de la bioética vendida a un poder dominante al que aplaude con las dos orejas.

La hermanita Bofarull nació en Barcelona el 2 de Febrero de 1961, religiosa de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús, fue provincial de la provincia de España Norte de su orden. Se licenció en Medicina y Cirugía en 1985. Ya antes de acabar la carrera colaboraba con el Instituto Borja. Vocal de su patronato muchísimos años, bebió desde el principio en las bioéticas y contaminadas fuentes del P. Abel, fundador del primer Centro de Planificación Familiar en Barcelona (condones, píldoras, diafragmas y DIU’s). Margarita Bofarull también preside el Comité de Ética Asistencial del Hospital San Juan de Dios, donde puede aplicar todas sus teorías. Licenciada en la heterodoxa teología moral de Facultad de Teología de Cataluña fue vicepresidenta durante cuatro años de CONFER (Conferencia Española de Religiosos), ese decrépito organismo que retroalimenta el decadente progresismo de los últimos mohicanos de una reserva marchita.  Es también profesora de la Facultad de Teología de Cataluña y de la Universidad Centroamericana de El Salvador, esa en la que recalan por unos meses –no más- algunos hispánicos profesores con algún que otro remordimiento burgués –por privilegiados- en su gruesa conciencia.

El hecho de no tener ningún doctorado, condición quasiindispensable para enseñar en una Facultad teológica, no ha sido óbice para que la hermana Bofarull realice una carrera docente poco acorde con su titulación, y sí con sus contactos. Pero su timbre de gloria, el que le ha llevado a cubrir sus progresistas y bioéticas desnudeces, ha sido el de ser nombrada miembro de la Pontificia Academia para la Vida, convertida ahora por ese y otros nombramientos, en un nuevo campo de batalla entre los defensores de la Vida y los esbirros de la cultura de la muerte oliendo a incienso, que ya no están fuera, sino dentro. 

Hasta tal punto ha llegado la tensión, que cada vez son más las voces que, en la Santa Sede, piden el inmediato cierre de una Academia desprestigiada por las pifias de su adormilado presidente.http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/01/la-academia-pontificia-para-la-vida.html  

Margarita Bofarull –tonta no es- siempre ha cuidado muy mucho sus declaraciones públicas y se ha guardado de firmar nada que pudiese comprometerla. Ya tiene a Núria Terribas, directora del Instituto Borja, para la tarea de demolición de la moral católica, que no deja de ser siempre un trabajo sucio. Ella es la que da la cara y firma lo que haga falta, que para eso le pagan y muy bien, por cierto. En cambio, la hermana Margarita es la cara amable, sonriente, beatorra, casi meliflua, de un instituto bioético que no deja de pontificar a favor del aborto, la eutanasia y la eugenesia terapéutica, siempre “en determinados casos”, no en todos, no vayan a pensar… Pero por la boca muere el pez. Son muchos años chupando rueda en los jesuíticos y eugenésicos brazos del padre Abel.  Ciertamente la Bofarull no dice que el aborto sea un derecho, pero sí que afirma que “el tema del aborto está muy ideologizado. Es difícil hacer una reflexión serena cuando se convierte en una moneda de cambio partidista”.http://www.tv3.cat/videos/4871891  Por lo visto ella es la única que está en condiciones de hacerla… Y sigue: “La Iglesia no puede hacer otra cosa que defender la vida. Eso está claro.” Pero la melindrosa máscara que luce acaba cayendo en el más puro estilo del Instituto Borja: “Pero también está claro que existen situaciones conflictivas que se han de analizar”.  Y se explica: “Estamos hechos para la vida. Los actos de muerte nos pasan factura. Hemos de promover la vida. Tampoco creo que se trate de decir a lo mejor “no al aborto”, sino qué hacemos para ayudar a las personas a sacar las vidas, también las nacidas, adelante. Hay que ser muy coherente…” Coherente ¿con qué? ¿Con el derecho a la vida, que es absoluto? ¿Absoluto para el que nació y relativo para el no nacido? ¿Coherentes con el aborto cero o con el aborto “en algunos casos”?, pues “existen situaciones conflictivas que se han de analizar”. El humo ciega mis ojos amiga Bofarull… 

Sin embargo, la brisa de lo políticamente correcto acaba por arrastrarla cuando dice que “el aborto no es un derecho de la mujer, otra cosa es que se deba regular legalmente ese hecho, pero no como un derecho, esa es otra cuestión”. Es decir, como la gente abortará de todas maneras, es mejor -como poco- despenalizar el aborto siempre “en determinados casos”, claro, que lo cubra la Seguridad Social y que se realice en abortorios debidamente autorizados y subvencionados. Porque la regulación acaba siempre ahí, por mínima que sea. Y es que estando los socialistas en plena ofensiva abortista tras la euforia de su llegada al gobierno, elInstituto Borja les echó una mano publicando el panfleto abortistaConsideraciones sobre el embrión humano  En el monográfico sobre el embrión de su revista Bioètica & Debat, el Instituto Borja ve “difícil” considerar individuo al embrión antes de su implantación. El texto indica que “antes de la implantación, en ningún caso se puede hablar de aborto porque aún no se ha iniciado la gestación”. http://www.ibbioetica.org/es/img/home/BD_57_esp_F  De ninguna manera los oráculos del aborto ético del Borja ponen en cuestión la Ley despenalizadora de 1985. Su reflexión parte de la intención del gobierno de hacer todavía más “libre” el aborto de lo que ya es. ¡Toda una declaración de intenciones! Al final, para convertir -sin restricción de conciencia- al embrión humano en material deshecho y experimentación para los bebés medicamentodel Hospital de San Juan de Dios. 

Es la declaración del Instituto Borja Hacia una posible despenalización de la eutanasiahttp://www.ibbioetica.org/cat/contenidos/PDF/Document_eutanasia_CAT.pdf   el pútrido fundamento de las merengosas declaraciones que la Bofarull hizo en el programa Signes del Temps de TV 3: “Secularmente se había legislado sobre el hecho de que la vida era siempre un bien (cf. Evangelium vitae, 34). Pero hay momentos en que nosotros, la sociedad, decimos: No es suficiente vivir. Queremos vivir con una cierta calidad de vida”.  Y en ese sentido, afirman los oráculos de la muerte delInstituto Borja que las condiciones para despenalizar la eutanasia serían estas: Una enfermedad que conduzca próximamente a la muerte, un sufrimiento insoportable, el consentimiento explícito del enfermo, aunque éste podrá obviarse en caso de concurrir determinadas circunstancias, la intervención médica en la práctica de la eutanasia -sería muy feo que la hiciese un carnicero-, la revisión ética, para tranquilizar la conciencia ynotificación legal, para cubrirse las espaldas. Toda práctica eutanásica deberá contar con la aprobación de un Comité de Ética Asistencial que, en el caso del Hospital de San Juan de Dios de Esplugues, preside ¡la mismísima Margarita Bofarull! Ella y sus amiguetes decidirán cuan próximamente está la muerte, lo insoportable del sufrimiento y las circunstancias en las cuales pasarán por encima de la voluntad del enfermo, si es necesario, para darle el matarile.

Ciertamente, a muy pocos parece importarles lo que se cuece en el Instituto Borja. A Mons. Carrasco de Paula, el que menos. Cuando alguien de la Academia Pontificia para la vida le pregunta extrañado –todavía quedan académicos honrados-  por el nombramiento de Margarita Bofarull, responde escandalizado y canta las bioéticas bondades de la beatífica profesora. Sólo el fanatismo de algunos grupos próvida, de esos “que hacen más mal que bien”, busca empañar la fama de la santurrona. Sin embargo, las  empalagosas palabras de la presidenta del Instituto Borja no pueden enterrar años inmoral y eugenésica doctrina, no pueden ocultar los sedimentos de una doctrina torcida y sórdida que confunde y mata, que engaña, miente y escamotea la verdad bajo barniz de misericordia cristiana:   “¡Camada de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mt 12,34).

Cuando se presentó en sociedad el primer bebé seleccionado genéticamente antes de nacer para evitar que padeciera una mutación ligada al cáncer de mama, comparecieron en rueda de prensa el director del programa de reproducción asistida, el ginecólogo abortista Joaquim Calaf  y, cual perejil de todos los guisos bioéticos, Núria Terribas, directora de Instituto Borja de Bioética.http://www.ibbioetica.org/es/#&panel1-2   El procedimiento consistió –explicaron- en fecundar varios óvulos para obtener varios embriones; de los que únicamente se seleccionaron los que carecían de la mutación cancerígena. Finalmente, los “especialistas” del Hospital Sant Pau de Barcelona –Calaf y sus secuaces- implantaron a la mujer dos embriones 'limpios', de los que sólo uno sobrevivió. Los demás, ¡a la basura! Sin embargo, doña Núria explicó los “posibles conflictos éticos”que puede suponer un procedimiento médico como este y sentenció: "Quizás para mucha gente el fin no justifica los medios, pero nos tenemos que poner en el lugar de esta familia para entender que sí los puede justificar". ¡Qué comprensiva y qué cínica! En fin, lo de siempre: aborto por compasión, eutanasia por compasión y eugenesia también por compasión. ¡Faltaría más! Hasta ahí llegan las sesudas disquisiciones bioéticas de la niña bonita del padre jesuita Francesc Abel, fundador del Instituto Borja y del primer centro de “planificación familiar” en Barcelona.


En el programa Terrícoles de BTV la Sra. Terribas fue mucho más allá. http://www.btv.cat/alacarta/terricoles/26934/ . Cual nuevo Dr. Goebbels, declaraba: “Ciertas cosas todos entendemos que pueden ser un bien para la humanidad. Por ejemplo, evitar las enfermedades o evitar el nacimiento de personas con patologías que pueden ser hereditarias”. Literal: “Evitar el nacimiento de personas”. Naturalmente, la única forma que hay de evitar el nacimiento de esas personas, es matándolas mediante cualquiera de las técnicas de aborto o congelándolas sine die, y al fin destruirlas. Es la muerte por piedad que practicaron los nazis. Es ese el morro de cemento ha llevado a doña Nuria, cual eugenésica loba, a aparecer varias veces en público con el matarife del Hospital de San Pablo, Joaquín Calaf, cantando alabanzas de esa técnica genética que permite escoger a los más capaces y liquidar a los inútiles por enfermos.http://www.abc.es/20110318/sociedad/abcp-debate-etico-bebe-libre-20110318.html  La Terribas tiene sus razones para hacerlo, heredadas –claro está- del P. Abel y asumidas y proclamadas por su aventajada alumna ante el obsequioso silencio de quienes deberían pararle los pies: “No podemos decir que haya una vida humana que hemos de proteger como si fuera una persona hasta que no hay una implantación del embrión fecundado en el útero de la mujer. Los científicos pueden replicar el proceso natural dentro de una probeta. Yo creo que no podemos hablar de vida humana allí”. Por ello la píldora abortiva y los bebés medicamento son opciones perfectamente lícitas para todos. 


Con este magnífico currículum eugenésico, eutanásico y abortista, Núria Terribas forma parte también del Comité de Bioética de Cataluña http://comitebioetica.cat/el-comite-2/composicion/ : 40 miembros designados a dedo por la Generalitat, donde todos -también ella, claro - son favorables al aborto, la eutanasia, la selección embrionaria… todos dóciles y sumisos a la cultura de la muerte. 


Así se despachaba doña Nuria en una entrevista en el diarioARA“La bioética es diálogo. Puedes estar en contra del aborto pero aceptarlo en determinados casos. Y lo mismo con el final de la vida. Ayuda mucho analizar casos concretos”. La “experta” sigue pisando fuerte: “Eutanasia sí o no, aborto sí o no. Estos debates no llevan a ningún sitio”. Y, la traca final: “El embrión es una vida humana, pero no es lo mismo un embrión de cuatro células congelado en el laboratorio que uno implantado en el útero que se está desarrollando para dar a luz una criatura”http://www.ara.cat/estiu2012/Nuria-Terribas-problemes-medicina-ideologics_0_742125962.html   Y como no es lo mismo, “hemos de saber distinguir las categorías y ver cómo valoramos aquella vida humana que puede haber en unas células que son humanas, evidentemente.  No diremos que no… Versus el otro plato de la balanza: el conocimiento científico para la curación de enfermedades, el bienestar de la humanidad… ¿Qué pesa más? Y ser capaces de decir: el bienestar común que se puede obtener con estas investigaciones lo hemos de hacer pasar por delante del valor que puedan tener –no digo que no lo tengan- unas células que están en un laboratorio”http://vimeo.com/7263393  , en la criogénica prisión de la Orden Hospitalaria: el Hospital de San Juan de Dios, diócesis de San Feliu. En fin, la bioética del Dr. Mengele, el SS que se solazaba experimentando hasta la muerte con los judíos de Auschwitz… con el objetivo de ¡hacer progresar a la humanidad! Así lo sentía él… Luego, la Nuri siguió con aquello de que el Instituto Borjaes “cristiano pero no católico”, lo cual -dice- les da una extraordinaria libertad para mofarse de la doctrina y “entrar en conflicto con  la cúpula eclesial”. Una guerra fría seguramente, pues los obispos no han dicho esta boca es mía desde hace muchísimo tiempo. 


Al ladito mismo del Instituto Borja, el Hospital de San Juan de Dios acoge una meganevera de embriones congelados(¿de caracoles?), listos para su uso o desuso.http://www.hsjdbcn.org/portal/ca/web/cmr?pAction=_show-mode&idPortlet=36011030#p36011030  Por eso, el P. Piles, amiguísimo de doña Nuria, y antiguo provincial hospitalario sentenció, parafraseando al P. Abel, que “hasta la octava semana del embarazo no podemos hablar con propiedad de una nueva persona” (http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=20073  ). Así pues, pueden dormir tranquilos los hermanitos de San Juan de Dios con su frigorífico… que como esos embriones no son de personas, tampoco importa nada lo que a cualquier chalado ávido de notoriedad “científica”, se le ocurra hacer con ellos.


La influencia del Instituto Borja y de su directora es tal, que el mismo Superior General de la Orden Hospitalaria,Jesús Etayo, se graduó con un máster en el Instituto y a la vista está que debe sentirse orgulloso, pues lo mete continuamente en su currículum con toda desfachatez y calla como un muertohttp://www.revistaecclesia.com/el-religioso-espanol-jesus-etayo-elegido-nuevo-superior-general-de-la-orden-hospitalaria-de-san-juan-de-dios/  


Con su dependencia de la Universidad Ramon Llull, de la que también es patrono el Cardenal-Arzobispo de Barcelona, la persistente tarea abortista, eutanásica y eugenésica de Núria Terribas alcanza una dimensión cualitativa y cuantitativamente escandalosa. El Instituto Borjasigue editando libros y revistas, y ella filosofando y aconsejando contra la doctrina y la moral católicas desde su sede en el abortista Hospital de San Juan de Dios de Esplugues. En el ya lejano año 2009, los obispos de Cataluña hablaron por segunda y última vez. Desde entonces guardan silencio. El Instituto Borja pontifica sin cesar. El violón que toca sin cesar desde Roma Mons. Carrasco, presidente del laAcademia Pontificia para la Vida, le ha llevado a nombrar miembro de la Academia fundada por Juan Pablo II a la actual presidenta del abortista y eutanásico Instituto Borja de Bioética,Margarita Bofarull. Que Dios se apiade del P. Abel y ¡que cierren la Academia Pontificia! CUSTODIO BALLESTER, PBRO.

A mediados de los años treinta, medio mundo aplaudía -y algunos las aplicaban ya- las teorías de “higiene racial” deMargaret Sanger, la loba de la eugenesia, fundadora de la multinacional abortista Plannet Parenthood. Su inquina hacia la proliferación de la raza negra era proverbial: “El enfoque educacional más exitoso para llegar al negro -decía- es a través de un llamamiento religioso. Deberíamos de contratar a tres o cuatro sacerdotes de color, preferentemente con conocimientos del servicio social y con atrayentes personalidades, para que expliquen a los negros las bondades de la anticoncepción”.


Precisamente, el Instituto Borja de Bioética -ahora institución dependiente de la Universidad Ramon Llull- fue fundado en 1976 por un jesuita, el P. Francesc Abel Fabre. Y es que la trayectoria del P. Abel, que abrió el primer centro de “planificación familiar” en Barcelona, le perfila como uno de esos sacerdotes soñados por la paranoia de Margaret Sanger. Al estar entre blancos, no fue necesario que fuera de color: pero resultó igual de útil.http://www.catalunyareligio.cat/articles/53636  El P. Francesc Abel era un jesuita que se pasó la vida dogmatizando y defendiendo desde el Instituto Borja la despenalización de la eutanasia, el aborto pre-implantacional, la anticoncepción que causa abortos tempranos -la píldora del día despuésy la congelación de embriones.http://www.abcdesevilla.es/20100827/espana/instituto-bioetica-jesuitas-defiende-20100827.html  Este eximio jesuita al que nadie le paró los pies, formaba también parte de la Comisión de Bioética de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia: cuando un ginecólogo pro vida protestaba de alguna propuesta para la destrucción de embriones tempranos o para distribuir abortivos, le remitían al padre Abel, que es jesuita y de la comisión de bioética: “Si él, gran biólogo y miembro de la Compañía de Jesús, no protesta, ¿de qué protestas tú, un laico sin especiales estudios de bioética?". http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=4485 Ningún meapilas se atrevía  a rechistar sobre eso…


Muy deteriorado físicamente y antes de dejar de pinchar y cortar, en 1999 nuestro jesuita fichó a Nuria Terribas como directora del Instituto Borja. Licenciada en Derecho, ya había sido amamantada en los jesuíticos pechos del P. Abel S. J. desde 1993, cuando empezó a colaborar con él a tiempo parcial. La hermanísima de Mónica Terribas, icono del periodismo oficialista vendido al poder -de él viven-, se convirtió así en La Reina del mambo bioético. Por aquel entonces, la actual presidenta del patronato del Instituto, Margarita Bofarull, participaba ya como vocal en el staff de la institución en la cual nunca protestó por nada y por nadie. Al contrario, aplaudió siempre con las dos orejas. La hna. Bofarull se ha convertido ahora en la cara amable de la institución. Ella es la beatífica mosquita muerta que cita a los Papas, habla con sumo tiento y mide escrupulosamente cada palabra que sale de su boquita. Nuria Terribas, la directora,  es la que hace el trabajo sucio: la que pontifica sin recato contra la doctrina católica y lo hace… ¡a destajo!  La Compañía de Jesús como tal, siempre se cuidó muy mucho de no verse implicada directamente en las rocambolescas doctrinas del Instituto. Sin embargo, nunca desautorizó ni al P. Abel ni a Nuria Terribas ni al susodicho Instituto bioético. Sencillamente, con su célebre estilo jesuítico (no es nuestra doctrina, pero nuestro hermano Abel es un buen hijo de la Iglesia), se mantuvo al margen de todo: como si el P. Abel no fuese un miembro de la Compañía, y ésta no tuviese la obligación de sujetarlo a la doctrina de la Iglesia y a la disciplina de sus superiores. 


El Instituto Borja de Bioética (IBB) tiene miembros en 13 comités de ética asistencial en hospitales y grupos médicos. En estos comités se debaten decisiones éticas cotidianas y a menudo ellos están allí como "cuota cristiana": en San Juan de Dios de Sant Boi (salud mental), en el Hospital del Esperit Sant de Santa Coloma, en San Juan de Dios de Esplugues… El Instituto gasta 200.000 euros en sueldos. Recibe cada año 80.000 euros en ayudas públicas, 175.000 en ayudas privadas, 84.000 euros de "ingresos financieros" y 27.000 de "ingresos extraordinarios". O sea, un mini-holding en el que vivaquean como en su casa unos cuantos paniaguados bio-enchufadoshttp://www.hazteoir.org/noticia/51306-gobierno-catal-n-destina-81225-euros-financiar-un-instituto-participaci-n-cat-lica-que  


A la necesidad de respetar la vida humana desde su concepción, reiterada en los documentos pontificios y en las intervenciones públicas del Papa, el Instituto Borja de Bioéticasiempre ha introducido “matices”. Estando los socialistas en plena ofensiva abortista tras la euforia de su llegada al gobierno, el Instituto Borja les echó una mano publicando el panfleto abortista Consideraciones sobre el embrión humano y el Manifiesto para la Despenalización de la eutanasia. Eso sí, sólo en determinados casos. http://www.ibbioetica.org/eutanasia/euta_cast.pdf. En el monográfico sobre el embrión de su revista Bioètica & Debat, el Instituto Borja ve “difícil” considerar individuo al embrión antes de su implantación. El texto indica que “antes de la implantación, en ningún caso se puede hablar de aborto porque aún no se ha iniciado la gestación”. http://www.ibbioetica.org/es/img/home/BD_57_esp_F  ¡Toda una declaración de intenciones! A partir de ahí, como se trata de simple material metabólico o vete a saber qué, queda abierta la veda para hacer con los embriones esos que no son nada, que ni son algo de la especie humana ni tienen nada que ver con el respeto a la vida humana, pueden hacer con ellos todas las monstruosidades que a uno se le ocurran: los tienen a millones… así que no es fácil que se les agote la imaginación. Y lo que hagan, no tendrá nada, absolutamente nada que ver con la dignidad humana: por monstruoso y aberrante que sea. Es eso, ¿no?  


El Dr. Arcadi de Arquer, de Médicos Cristianos de Cataluña, apuntó entonces que los argumentos del Instituto Borja para aceptar la eutanasia eran idénticos a los de "Gnadentod" nacional-socialista, la "muerte por piedad" que aprobaron los nazis en 1938 y que causó unos 300.000 muertos sólo en Alemania: enfermos crónicos, mentales, discapacitados, ancianos, adultos y también niños… y al final, soldados heridos: la piedad es discrecional, y la pone generosamente el que aplica la eutanasia.http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=14949  


Por fin, en 2009 la Conferencia Episcopal Tarraconense emitió una nota desautorizando al Instituto BorjaPara entonces, el jesuita Francesc Abel era ya un veterano defensor del aborto pre-implantacional (en los 14 primeros días de vida del nuevo ser humano). Desde hacía tiempo iba diciendo por la prensa que “el concepto de dignidad humana no es aplicable al embrión humano in vitro” (ni a las indignidades y aberraciones que se puedan hacer con él, puesto que no hay nada que lo impida) y que “es lógico proteger al embrión una vez implantado, pero no antes”. http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=15019  


Sin embargo, en aquel entonces nadie tomó medidas disciplinarias, y eso que el Patronato del Instituto estaba integrado por los jesuitas Francesc Abel, Joan Carrera, Lluís Magriñà y los hermanos hospitalarios Miguel Martín Rodrigo Pascual Piles Ferrando. Ahora, con la nueva presidenta, la santurrona Margarita Bofarull, el Instituto ha seguido en la misma línea.  Cada año, 60 alumnos pasan por sus cursos de bioética relativista y eugenésica. “Falsos profetas, vestidos con piel de oveja, pero que por dentro son lobos rapaces” (Mt 7, 15). Relativistas descarados -eclesiásticos también- que, subvencionados por el poder, conciben el bien de la humanidad como el asalto salvaje a la vida y a la dignidad de los más débiles, de los más indefensos, de aquellos que por ser los más inocentes no pueden resistir ni protestar ante los oráculos de la muerte. Y consideran que es bueno para la humanidad que los científicos puedan manipular a su antojo el “material genético” (por lo visto, no humano) que guardan en sus congeladores: por el que ellos han decidido que sea “el bien de la humanidad”. Si el aborto (primera fase de la descarada manipulación de la vida humana) es espeluznante, lo que pueden llegar a hacer con la manipulación de los embriones congelados, nos congelará la sangre en las venas. CUSTODIO BALLESTER, PBRO.

GERMINANS, 27 de febrero de 2014 - Joaquim Calaf Alsina es todavía -y por mucho tiempo, debe pensar él- el Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital de San Pablo. Abortista declarado, promotor de la anticoncepción y de la píldora abortiva junto con elDepartament de Salut de la Generalitat de Cataluña. Experimentador genético compulsivo , fue la mano derecha de la exconsellera Marina Geli en materia eugenésica. Debería por edad estar retirado, pero continúa en su puesto a causa de una especie de figura laboral creada para él por sus amiguetes, pues tiene muchos… porque parece que es imprescindible. En resumen, una especie de jefe de servicio senior incombustible e injubilable.    


Partner asociado  de Calaf es también la cabeza visible de este consultorio web sobre anticoncepción y aborto, avalado por laSociedad Española de Contracepción y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, financiado por la compañía Janssen -multinacional fabricante de abortivos- y que pretende ser un “punto de encuentro y un referente”  para aquellas personas que tengan alguna consulta sobre los diferentes métodos anticonceptivos y abortivos.  Una especie de wikipedia online para neófitos con ganas de aprender.

 

Con motivo de la puesta en marcha de la Ley Aído -el aborto como derecho-, en rueda de prensa con Marina Geli, Joaquim Calaf, director del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital de Sant Pau de Barcelona, afirmó que antes de las seis semanas de gestación, el pequeño tamaño del embrión no permite la interrupción quirúrgica del embarazo. En estos casos se opta, "en la mayoría de países", por la interrupción farmacológica. El Dr. Calaf destacó que "cuanto antes se realice la interrupción voluntaria del embarazo, mejor: tanto por razones médicas como psicológicas". Además, añadió, "los riesgos o efectos indeseables son muy pocos". ¡Pocos, dice! Entre ellos, destacan las pérdidas de sangre abundantes, el dolor o una posible infección. Por esa razón “los hospitales ingleses ofrecen un tratamiento de antibióticos siete días después de la interrupción del embarazo”. Y eso que no hay riesgo. ¡Qué amables!


Cuando la píldora RU-486 se toma antes de la séptima semana de gestación, da lugar a una menstruación abundante, sin mayor repercusión física”. O sea que para el presidente de la Comisión de Técnicas de Reproducción Asistida de la Generalitat, Joaquim Calaf, la píldora abortiva no deja de ser un placebo con alguna que otra mínima repercusión . Y pontifica cual oráculo de Delfos:Cataluña debería apostar con firmeza por el aborto farmacológico , ya que es una opción menos agresiva y menos traumática para las mujeres”.  Sí lo es para el niño; pero no se quejará hasta el punto de que usted lo pueda oír, ¿verdad, doctor?


Los cuatro años transcu-rridos desde entonces no han moderado ni aplacado a Calaf, sino que lo han radicalizado. Se cubrió de gloria con unas desafiantes declaraciones al diario ARA el pasado 22 de diciembre. Mientras los jefes de servicio del Clínico o del Valle de Hebrón callaban como muertos, Joaquim Calaf, jefe de Ginecología en un Hospital de la Iglesia afirmaba: “Con la nueva ley española  del aborto volveremos a las prácticas que, como mínimo, serán oscuras. La ley actual permite saber dónde, cuándo y cómo, ya que las interrupciones voluntarias del embarazo están reguladas y ahora dejaremos de saberlo”. 


¿Quién puede pensar que la Ley eliminará automáticamente los 20.000 abortos anuales  en Cataluña? Se descubrirán vías para dar salida a esta demanda”, afirmó Calaf cada vez más envalentonado; y explicó que un elevado porcentaje de los profesionales que trabajan en salud de la mujer, están a favor de no cambiar la ley. “Nos colocan  en una situación tercermundista en el ámbito de la salud de la mujer”, destacó Calaf. Y añade que la nueva ley “es un retroceso en los derechos de las mujeres, ya que con la ley en la mano la mujer que quiera interrumpir un embarazo no deseado sin ninguna otra circunstancia adicional, no podrá”. Y es que para este hombre el aborto es otro derecho humano.


Y sigue hablando por los codos: Los médicos -dice- consideran que la ley sólo puede atribuirse a criterios ideológicos, ya que no hay ninguna razón clínica para cambiar una ley que “no ha sido conflictiva ni para los usuarios  ni para los profesionales . La ley actual no obliga a nadie a hacer nada y respeta a todos, mientras que la nueva impondrá cosas en contra de la voluntad de la paciente”, sentenció Joaquín Calaf, insigne defensor de la libertad para matar.  


Esta cara dura impresionante, ese morro de cemento, ese provocativo engreimiento es el que ha debido “enamorar” a la delegada diocesana de Pastoral de la Salud de Barcelona, Mª José Martínez Lapeña. Desde hace tiempo se ha convertido en la solitaria defensora del esclarecido doctor ante el Cabildo de la Catedral -copropietario y responsable moral de la institución- cuyos canónigos están exigiendo, cada vez con más fuerza, la cabeza del Dr. Calaf a la Muy Ilustre Administración del hospital (MIA). Los dignos eclesiásticos todavía se hacen cruces al escuchar a la delegada abogar por el abortista ginecólogo: “Parece mentira que ustedes quieran arruinarle la carrera ¡con lo bueno y cristiano que es! Y además tiene unos hijos preciosos…” La pobre señora debe habitar en un licuado limbo de nubes sonrosadas; no lee los periódicos y debe pensar que los burros vuelan… Un espectáculo verdaderamente lastimoso. Su chifladura por Calaf  ha llegado a tal extremo, que Dª María José se atrevió a confiar a uno de sus colaboradores más cercanos que “si el Cardenal no le ha parado los pies a mossèn Custodio en esto del Sant Pau, es porque, en el fondo, piensa como él”. Lo cual, creo humildemente, que honra a nuestra diócesis y a su Pastor. Y muestra de paso que la máxima valedora de un doctor abortista como jefe de ginecología de Sant Pau, es la delegada diocesana de Pastoral de la Salud. A esta gran figura de la Pastoral de la salud en nuestra diócesis, le parece mal que el cardenal y el Cabildo catedralicio se sientan incómodos con el máximo responsable y promotor de los abortos en el Hospital de San Pablo: el doctor Calaf.


Sin embargo, aunque el Hospital de Sant Pau es un barco que hace aguas -morales y económicas-, abandonarlo no es factible. Entre otras cosas, la diócesis tendría que hacerse cargo de la parte correspondiente de su abultada deuda. Hay que bregar pues en medio de la tormenta y enderezar el rumbo cambiando al capitán, es decir, al jefe de servicio de ginecología del hospital. La mayoría de los miembros del Cabildo están apremiando con verdadero enojo a la dirección del centro sanitario para obtener una verdadera reparación tras años de engaños y mentiras: el retiro inmediato de Calaf. Se sienten estafados y timados por unos caraduras sin escrúpulos. Los abortos –en “casos extremos” siempre, claro- son moneda corriente en el servicio de ginecología del Sant Pau.


El Dr. Simón, Presidente de la Federación Internacional de Médicos Católicos (FIAMC), me confió con médica sabiduría: “La medicina tiene mucho de mecánico: Si las cosas se hacen bien desde el principio, se hacen siempre bien. Si los actos médicos comienzan haciéndose mal, se hacen siempre mal”. Por ello, elIlustre Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Barcelona no quiere que un hospital históricamente católico acabe en manos de esos “despiertos para el mal” (Is 29, 17), en manos de ese cuarto jinete del Apocalipsis (cf. Ap 6,8) que ha convertido un lugar de misericordia y compasión, en un antro de homicidio y muerte para los no nacidos, sobre todo para los que vienen enfermos o malformados: la “interrupción médica del embarazo” en la queCalaf ha especializado a su equipo .  


Dios bendiga a esos buenos canónigos que honran con su valiente actitud a la Archidiócesis de Barcelona y nos hacen olvidar con su católica firmeza tantas traiciones y cobardías. ¡Dios les bendiga!

FOTO: Mn. Joan Aragonés, Presidente de la Fundación del Hospital Santa Tecla, recibe la Cruz de Sant Jordi

FOTO: Mons. Pujol hace unos años con el entones cardenal Ratzinguer

Pero no perdamos la esperanza. Los católicos creemos en la acción del Espíritu Santo. ¿A cuál de los cinco obispos le llenará de ardor evangélico y evangelizador (porque éste es el meollo de la Nueva Evangelización) para que dé un paso al frente y se plante ante las autoridades políticas del hospital para impedirles continuar con sus prácticas abortistas? ¿Será Pujol? ¿Será Meneses? ¿Será Novell? ¿Será Cortés? ¿Será Sistach? Lástima que ya les pasó a todos ellos la mano por la cara una simple enfermera en Mallorca, que se plantó para impedir que se practicasen abortos en su hospital. Y lo consiguió. 

Custodio Ballester Bielsa

¿Y cuál es esa identidad de sus hospitales para la que piden respeto? ¿Haberse puesto a la cabeza de la investigación con embriones humanos, que mantienen congelados para “usarlos” como mejor crean?   ¿Apuntarse al bebé medicamento? ¿Ser hospitales de referencia para toda clase de abortos, con especial renombre en los eugenésicos? (Véase la imagen) ¿Es ése el precio que han pagado por estar en el ranking de los hospitales más prestigiosos de Europa? ¿De qué identidad están hablando? ¿De la que les da el tener albergado en su hospital de Esplugues el Instituto Borja de Bioética, abortista y eutanásico con matices, frontalmente enfrentado por tanto al magisterio de la Iglesia?

Es que, aunque por las preguntas arriba volcadas no lo parezca, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios está dentro de la Iglesia católica; por eso se entiende  que los miembros de la orden son obviamente católicos, y sus centros hospitalarios se denominan con toda  propiedad “hospitales católicos”. Hospitales que obviamente tendrían que mantenerse fielmente en el ideario de la orden, que de ningún modo puede cuestionar la doctrina de la Iglesia.

Siendo tan flagrante la contradicción entre lo que entendemos todos por hospital de la Iglesia, católico por tanto, y lo que realmente es el Hospital de San Juan de Dios, cabe preguntarse: ¿qué hace en semejante hospital la Iglesia, representada por los hermanos de San Juan de Dios? ¿No sería más decente y coherente que esos Hermanos se constituyesen en simple sociedad mercantil explotadora del hospital, totalmente al margen de la Iglesia? Porque es evidente que lo único que cosecha la Iglesia de semejantes hospitales es descrédito, acusación de incoherencia e ignominia.
 
El Regió7.cat de julio del año pasado publicaba : “El hospital de Referencia en Manresa, -para la Salud Sexual y Reproductiva y para la Información de la Interrupción voluntaria del Embarazo- es el de San Juan de Dios y los casos de aborto son derivados al hospital de la Vall d’Hebron. Los servicios de urgencia sí que facilitan la píldora del día después, que se considera que no es un método abortivo, aunque los adversarios de la legalización del aborto consideran su efecto equivalente a un aborto inducido.” 

 

El hecho de que el Hospital de San Juan de Dios de Esplugues dispense también la píldora “del día después”, considerándola como un placebo anticonceptivo porque impedir la implantación del embrión no lo consideran aborto, indica el descaro de aquellos que cuelan la mosca y se tragan el camello.  Escola de Pares – minuto 12:10  Anticoncepción de urgencia 34:50.  Y si la difusión del aborto, la eutanasia, la experimentación genética y la fecundación artificial han adquirido el carácter de unas estructuras de pecado que generan una cultura contraria a la solidaridad, que se configura como verdadera cultura de muerte (cf. Evangelium Vitae, 12), el Hospital de San Juan de Dios de Esplugues forma parte ya de esa estructura cuyos ejecutores se conjuran contra el derecho de nacer de los más indefensos y del de vivir de los más enfermos .

El hecho de que el aborto –“si estás de pocas semanas”- se ofrezca con absoluta normalidad en elHospital de San Juan de Dios de Esplugues no por un médico aislado, sino en el departamento de admisiones del hospital, significa que el crimen más abominable (cf. Gaudium et Spes, 51) se ha instalado en la estructura y en el engranaje del centro (Véase la imagen de la noticia). El mismo Dr. Lailla, su jefe de Ginecología, afirma  con toda desfachatez que “el aborto debe ser el mal menor si se cumple el fomento de la formación y de la educación de la salud sexual y reproductiva, siempre que la paciente reciba la información necesaria y asequible.”

 
En octubre de 1943, siendo el Yom Kippur, la más sagrada de las festividades judías, el Dr. Josef Mengele , SS  Hauptsturmführer  en Auswitch-Birkenau, se dirigió en su motocicleta a un campo de fútbol que, en aquel momento, albergaba a dos mil niños judíos varones. De pronto, Mengele subió a un estrado y contempló a su congregación. Preguntó a un muchachito de catorce años qué edad tenía. Aquel niño apenas formado, pero versado en las costumbres del campamento, contestó que tenía dieciocho. Mengele, enfurecido, gritó: "Ya te voy a enseñar”. Ordenó a uno de los guardias que buscara martillo, clavos y un trozo de madera. Luego le indicó al soldado que clavara la madera a cierta altura sobre uno de los postes de la portería. "Pasen por ahí abajo”, ordenó Mengele a los niños. Ellos comprendieron de inmediato: aquel cuya cabeza no llegara a la marca sería seleccionado. Algunos niños, frenéticos, se llenaron los zapatos de piedras para agregarse altura. Otros, asustados, vagaban en derredor, mientras Mengele aullaba sus órdenes. Cerca de un millar no alcanzaron la norma impuesta por Mengele. Se produjo un salvaje forcejeo cuando los soldados de las SS, acompañados por perros, reunieron a los petrificados niños. Mengele se reía, gozando de la escena. Su hilaridad parecía aumentar con los gritos de los niños que clamaban por sus madres. En aquella masacre del Yom Kippur, mil niños fueron seleccionados y pasados por la cámara de gas. La selección que Mengele hizo en el Yom Kippur no fue caprichosa. Conocía la religión de sus cautivos. Sabía que, en el Día del Perdón, los judíos recitan una plegaria que habla de un rebaño que pasa bajo la vara del pastor, el Señor, que decide quién ha de vivir. Yom Kippur proporcionó a Mengele la ocasión de demostrar a los internos de Auschwitz que él era su pastor, su señor, el que controlaba la vara. 

En el caso que nos ocupa, la actitud no es ya la del colaboracionista que, por fatalismo o admiración, por cobardía o miedo, se deja aplastar por la coacción de otros. Aquí han cambiado las tornas. Los que deberían ser los guardianes de la vida del ser humano más débil e inocente, del no nacido, han tomado ahora en sus manos la vara de aquel pseudomédico que, poniéndose un día en el lugar de Dios, decidió sobre la vida o la muerte de los que tenía en sus manos. El impecable uniforme gris, con escarapela de oro y lustrosas botas altas, que lucía con tanto porte el SS Hauptsturmführer  Mengele continúa mostrándose, si no en las palabras, sí en las obras de aquellos que, abandonando los más altos ideales evangélicos, se han vendido a un mundo que los ama como cosa suya. Porque ciertamente, corruptio optimi pessima.

Abortistas por omisión

Siempre es lo mismo: o hay convicciones profundas, o no las hay. Por eso, desde el momento en que se aprende a relativizarlo prácticamente todo, nos sometemos a la ley del plano inclinado, poniéndonos así en camino de aceptarlo absolutamente todo, hasta lo más contrario a nuestras convicciones y valores. Si nosotros no somos quién para juzgar por ejemplo a un nazi, que actúa según sus propias convicciones con la misma legitimidad que yo actúo según las mías; desde el momento en que considero que mi sistema de valores no es tan bueno que merezca dar la batalla por imponerse a los que se le oponen; desde ese mismo momento estoy aceptando la liquidación de mis valores a manos de sus rivales. Y como no soy quién para juzgarles, empiezo por mirar para otro lado cuando les veo en actuaciones dudosas, hasta inhibirme totalmente cuando sus acciones atentan frontalmente contra mis convicciones.


Cabe por tanto preguntarse si ese relativismo tan buenistaque lo considera todo igual de bueno, es realmente inocente en su sentido estricto, es decir que no hace daño a nadie. Porque si les dejamos ganar terreno a los nuevos valores que se han puesto de moda (primero reclamando la igualdad, para luego imponer su superioridad), ponemos los nuestros en franca retirada hasta su total extinción. Y no podemos decir que no perjudique a nadie una semejante sustitución de valores fundamentales que afectan nada menos que a los mismos cimientos de la vida. Mal pueden administrarse por tanto esos valores desde una moral ingenua. Tras esebuenismo se esconde la claudicación, a la que le caben bastantes nombres, entre ellos el de colaboración necesaria para el mal. La indispensable colaboración del silencio y del no hacer nada.

Los colaboracionistas, el más alto escalón de los tolerantes y los conniventes, relativistas morales donde los haya, ceden una y otra vez en cuestiones esenciales, si no de iure, sí de facto. Y a cambio de todas estas clamorosas abdicaciones consiguen esas migajas de posicionamiento social, prestigio mundano y reconocimiento estructural que anhelan desesperadamente. 

Presos de su error de apreciación acerca de la inexorabilidad de la estructura política, los colaboracionistas siempre acaban encontrándose en un callejón sin salida: tanto tiempo llevan a merced de la opinión dominante y del poder, que se tornan incapaces de cualquier resistencia u oposición quedando así atrapados en un “engranaje de la concesión”, sin más salida que una permanente huida hacia adelante.


 Pero lo peor del caso es que la colaboración no es del todo pasiva ni controlable. No se trata sólo de contemporizar. Deja honda huella. Porque el espacio social en que se mueve el individuo lo conforman actitudes uniformes, códigos y reglas implantados por el poder: si es el aborto, primero exigirán su despenalización so pretexto de protección de la mujer; luego reivindicarán su derecho a la interrupción voluntaria dentro de determinados plazos (derecho casi siempre administrado por otros); y para saltárselos, implantarán el “aborto médico” o “terapéutico”. Si se trata de la eutanasia, primero abogarán por el derecho a la muerte digna, luego postularán el “suicidio asistido” (para que no sea otro el que toma la decisión de matar) y al final reclamarán la eutanasia sin más (administrada las más de las veces por el médico). Y si se trata de no discriminar ni condenar a los homosexuales, primero se pedirá para ellos un estatus de especie protegida; luego, para afianzar esa discriminación positiva con cuotas incluidas, “se venderá” la homosexualidad como un bien social a proteger: el de la diversidad de tendencias sexuales. Se reivindicará por tanto la necesidad de promover esta forma de sexualidad en la escuela y en los medios. Y finalmente se reclamará la categoría social y el rito del matrimonio para las uniones homosexuales. Es que una vez colocados en el plano inclinado, no hay más que dejarse llevar. Y ahí nos encontramos todos (la Iglesia incluida) por ver quién es más pro buen rollo con los gays, por ver quién apoya más decididamente a ese colectivo y, por supuesto, a los principios doctrinales en que se sustenta. Hasta el punto de cuestionarse si el problema de la pederastia en la Iglesia y la criminal tolerancia con que se abordó, no fue consecuencia directa del creciente prestigio y posicionamiento de los homosexuales y de la homosexualidad en la institución eclesiástica.


No hay, por tanto, posibilidad de inocencia en la posición colaboracionista, no cabe alegar ignorancia. Al rendirse ante ese poder, el colaboracionista reconoce el predominio de la coacción en él, y al aplicársela a los demás se transforma en cómplice. Quizá más que el militante. De manera que el colaboracionista interioriza esta colaboración y, por fatalismo o por admiración, por miedo o por cobardía, la transforma en el objeto de su servilismo


En cada colaboracionista existe una decisión profunda y original que constituye el fondo de su personalidad: la deplegarse al hecho consumado, fuere éste el que fuere: sea corrupción política, aborto, eutanasia, experimentación genética, clonación embrionaria, matrimonio gay… o el nazismo en el ejemplo propuesto. Lo que sea, con tal de no quedar fuera de juego, manteniendo para ello la institución, y sobre todo su estructura jerárquica, dentro de las coordenadas del poder vigente, sea político, sea mediático. Lo que sea por no resultar impopular. Silencios y vaguedades mientras no sea posible alinearse directamente en los nuevos valores y costumbres. Es que arriesgar la institución acarrearía la pérdida de un estatus que se debe preservar y al que de ninguna manera se quiere renunciar.


Siguiendo con el ejemplo del nazismo (historia, magistra vitae), ahí tenemos los procesos de depuración contra los colaboracionistas tras la segunda guerra mundial, que ejemplifican este razonamiento. En 1945, tanto el Mariscal Pétain como Pierre Laval, jefe del gobierno, fueron llevados ante el Tribunal Supremo de Justicia acusados de “complot contra la seguridad del Estado e inteligencia con el enemigo”. En ambos procesos se abordaron las mismas cuestiones y se emplearon idénticas estrategias y argumentaciones. 


Con todo, el proceso de Laval es el que resulta más ilustrativo, ya que mientras que Pétain optó por guardar un silencio desdeñoso, Laval, abogado y diputado de larga trayectoria, se defendió con la mayor vehemencia: “No hay un solo ámbito en el que no pueda demostrar, establecer y probar que la ocupación alemana habría sido mucho más cruel si yo no hubiera estado allí”. Y también porque, en su tácito reparto de funciones mientras compartieron el poder, Laval había asumido ser el ejecutor del trabajo sucio.


Ante la victoria del enemigo, había que entenderse con el vencedor para tratar de mitigar las consecuencias de la derrota y aliviar el sufrimiento de los franceses. Y concluida la guerra, había que garantizar la pervivencia e integridad de Francia y su Imperio, y asegurar su papel en el nuevo orden europeo. En 1943 Laval decía: “Cada día intento hacer el máximo para que padezcamos el mínimo de perjuicios… Sólo tengo una ambición, un objetivo, uno solo, hacia el que me dirijo como un sonámbulo: intentar todo lo posible por salvar a nuestro país reduciendo cada día sus sufrimientos: hacer que la tierra que pertenece a los padres pase a sus hijos y siga llamándose la tierra de Francia”

El estilo colaboracionista consiste pues en ceder a las demandas del poderoso para obtener compensaciones o contrapartidas si no a corto, sí a medio o a largísimo plazo, ya que lo esencial es evitar las fricciones con el poder político para crear un ambiente distendido y ganarse su confianza. En palabras de Laval: “Ahora dicen que habría sido mejor morir que negociar. Siempre he pensado que era mejor que existiera un gobierno francés, para servir de barrera entre el pueblo y el ocupante. Los nazis eran capaces de los peores crímenes; pero también podían ser generosos si sabías cómo tratar con ellos”.


Por eso se le abren a uno las carnes cuando ve que los principios de la Iglesia y la propia Iglesia se defienden por criterios y praxis como los de Laval. Estamos viéndolo en temas tan esenciales como el aborto, la experimentación con embriones humanos, la eutanasia y la homosexualidad como forma de vida igual de legítima que la heterosexualidad. La Iglesia, desde todos los niveles, acaba haciendo encaje de bolillos para no chocar frontalmente con esas filosofías de la vida y esas praxis modernas defendidas por el poder político; filosofías y praxis situadas en las antípodas de la doctrina que ha mantenido incólume la Iglesia durante tantos siglos. Y es que en los hospitales católicos con sus abortos, píldoras, esterilizaciones y sus frigoríficos de última generación repletos de embriones, parecen cumplirse las proféticas palabras de Jesucristo: Cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe estar, entonces los que estén en Judea, huyan a los montes: el que esté en el terrado no baje, ni entre a recoger algo de su casa y el que esté en el campo no regrese en busca de su manto. Porque en aquellos días habrá una tribulación cual no la hubo desde el principio de la Creación hasta el presente, ni volverá a haber.” (Mt 13,14).

Esa política de defensa tácita del mal menor (¡pero connivencia  con el mal!) nos ha situado en una posición envilecedora cuyo alcance y carácter no puede ser ignorado por sus autores. Nos causa un perjuicio moral y material tan grande que la Iglesia deberá soportar durante mucho, mucho tiempo, a pesar de su clarísimo testimonio y de su activa contribución a la defensa de la Vida y de la Familia. 

El hospital de “José Ángel”...

Joan Enric Vives Sicilia, obispo de la Seo de Urgel y copríncipe de Andorra, es un prelado singular por simpático, cercano y populista. De verbo fácil, abierto y dicharachero con casi todos, y excelente amigo de sus amigos. El pobre ha tenido que hacer complicados equilibrios para nadar y guardar la ropa o para bailar la música que tocan sin pisar a la pareja -como él mismo solía decir- en el frágil tema de la posible legalización del aborto en el Principado de Andorra, del que hasta el momento ha salido bien librado. http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/06/un-principado-abortista-con-coprincipe.html Donde se tira a nadar y de cabeza es en hacer el caldo gordo a los que han tomado partido por la independencia. Eso sí y sin ninguna vergüenza: mentiras contra nuestro pueblo, tergiversación de la verdad sólo en una dirección, los pueblos de España, de Europa y “el nuestro” por separado y al mismo nivel... Y es que siempre juega a caballo ganador. O eso se cree él…

Hace exactamente un año Ara.cat se hacía lenguas de la actitud de Mons. Vives dispuesto, cual nuevo Balduino, a abdicar del coprincipado para no suscribir con su firma una ley abortista. http://www.ara.cat/premium/societat/davortament-dAndorra-Vives-succeir-Sistach_0_1220278123.html Lo cual, según el diario, le abriría un maravilloso futuro. La configuración política de Andorra exigiría la firma de los dos copríncipes -el presidente francés y el obispo de Urgel- para promulgar válidamente una ley. Así pues, Vives dejaría su cargo para suceder a Martínez Sistach en Barcelona y el nuevo obispo de Urgel tomaría posesión del coprincipado -limpio de polvo y paja- tras la legalización del aborto únicamente con la firma de Monsieur Hollande. Otra jugada maestra de la sesuda diplomacia vaticana: Sí, pero no. No, pero sí… ¡Y tengamos la fiesta en paz! A ver si el tema del aborto va a traer una crisis diplomática inasumible por los achantados monseñores de la Secretaría de Estado.

De momento, Mons. Vives continúa en Urgel luciendo su coprincipado; y la sucesión de Martínez Sistach, pospuesta sine die a la espera de acontecimientos no espirituales, sino socio-políticos. Lo que llama la atención es que lo que parece importante en Andorra -el aborto provocado y legalizado- no lo es tanto en el Sant Hospital de la Seo de Urgell, del que Vives es corresponsable, pues participa en su gobierno y gestión.

A principios de septiembre Joan Enric Vives renovó los cuatro vocales que tiene la diócesis en la Junta de la Fundación del Sant Hospital: los sacerdotes Xavier Parés y Josep Maria Mauri y los laicos Luís Clotet y Josep Sanvicens. La junta del Sant Hospital está formada por el Presidente y Alcalde de Urgel, el convergente Albert Batalla. Luego, un vicepresidente y un secretario, que acostumbran a ser los dos curas, y seis vocales. En total nueve miembros, cuatro nombrados por Vives. Los demás por el alcalde. Es decir, los santurrones en estratégica minoría, convidados de piedra, ninots de falla de segunda clase, tal como están allí las cosas ahora mismo.

El alcalde de Urgel, Albert Batalla es un furioso abortista que se expresaba así sobre la reforma del ex ministro Gallardón: La reforma Gallardón del aborto es una decisión ideológica retrógrada. Desprecia a las mujeres y se carga el amplio consenso existente hasta ahora. https://twitter.com/albertbatalla/status/414420439340179456 Y es que el tío estaba pletórico. El pleno del Ayuntamiento de Urgel acababa de aprobar una moción por unanimidad -en ausencia del PP, claro, que aquel día desapareció para no retratarse- en la que se exigía el acceso universal y la cobertura legal en las interrupciones voluntarias del embarazo en la red de salud pública. http://www.radioseu.cat/not%C3%ADcies/Societat/La+Seu+rebutja+la+reforma+de+la+llei+de+l'avortament

El Sant Hospital de Urgel, que Vives gestiona con el Alcalde, está en esa Red de Hospitales de Utilización Pública, llamada XHUP por el Departamento de Salud de la Generalitat. http://sac.gencat.cat/sacgencat/AppJava/organigrama.jsp?codi=2803&jq=200040 Y con un presidente del patronato así, tan liberal y convergente, y un Ayuntamiento tan rumboso y unos vocales tan blanditos, no puede extrañar a nadie que el Sant Hospital de la Seo tenga entre sus “servicios” esterilizar, dispensar la píldora abortiva en las urgencias e interrumpir abortivamente embarazos, siempre en caso de necesidad, claro, cuando no hay más remedio; en fin, por compasión, como en el de San Pablo de Barcelona. http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/14/catalunya/1350241747_119666.html

Ahí están los documentos estadísticos o meramente informativos del Departamento de Salud. El protocolo para abortar de la Generalitat es el siguiente: En caso de IVE (aborto provocado) cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida y así conste en un dictamen emitido con anterioridad por un médico o médica especialista diferente de quien practica la intervención, o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y así lo confirme un comité clínico, el servicio sanitario que detecta la causa fetal tiene que atender a la mujer y derivarla al hospital de la XHUP preferentemente y, si el caso lo requiere, se activará el comité clínico, para que emita el dictamen correspondiente. http://canalsalut.gencat.cat/ca/home_professionals/temes_de_salut/interrupcio_voluntaria_de_lembaras/ Para esos abortos de “calidad suprema”, esos que no asumen los abortorios privados por la dificultad que representan dado el tamaño del no nacido (6,  7, 8 o 9 meses y hasta el “nacimiento parcial”), están los hospitales de la Red Hospitalaria de Utilización Pública (XHUP). Entre ellos todos los de la Iglesia en Cataluña: San Pablo en Barcelona, Granollers en Tarrasa, San Bernabé en Solsona, San Pau y Santa Tecla en Tarragona, todos los centros hospitalarios de San Juan de Dios y también, ¡cómo no!, el Sant Hospital en la sede episcopal de Joan Enric Vives.

Es más, todos ellos aparecen en un documento oficial del gencat.cat titulado Centros de Referencia de Atención para la Salud Sexual y Reproductiva y para Interrupción Voluntaria del Embarazo: http://canalsalut.gencat.cat/ca/home_professionals/temes_de_salut/interrupcio_voluntaria_de_lembaras/ El enlace de internet no deja lugar a dudas: canalsalut.gencat.cat/ca/home_professionals/temes_de_salut/interrupcio_voluntaria_de_lembaras/ El ”Santo” Hospital de Albert Batalla, alcalde y Joan Enric Vives, obispo, es un referente para matar con garantías. Y si no consta el Sant Hospital en la Relación de Centros Sanitarios que han notificado abortos durante 2014 (La Interrupció Voluntària de l’embaràs a Catalunya. 2014 pg.49) http://salutweb.gencat.cat/web/.content/home/el_departament/estadistiques_sanitaries/dades_de_salut_i_serveis_sanitaris/interrupcio_voluntaria_de_lembaras__ive/documents/informe_ive_2014.pdf es porque Boi Ruiz, consejero autonómico de Sanidad, le hizo un favor -a medias- a Martínez Sistach para sacarse la espina. Al final del documento aparece un asterisco con la cínica nota: La relación de centros no es exhaustiva, ya que la publicación del nombre del centro es voluntaria. Por ello no consta ni San Pablo, ni San Juan de Dios, ni el Sant Hospital de Urgel. En virtud del compromiso del Sr. Boi con Sistach.

Pero monseñor Vives tiene mayores responsabilidades y no puede ocuparse de estas nimiedades. Él está de santo guardián para que cesen las mentiras contra nuestro pueblo (el pueblo de los obispos separatistas) y para que cese la tergiversación de la verdad (no se refiere a la Verdad evangélica; por lo visto no es de su incumbencia). http://www.lavanguardia.com/20150901/54435061732/el-arzobispo-de-urgell-pide-que-cataluna-no-salga-dividida-del-27s.html El gran Moisés de Cataluña –Arturito Mas- no se mantendría sin un levítico Aarón que le sostuviese los brazos. Eso es al menos lo que cree Vives, y ése es el gran servicio que espera que se le reconozca y se le premie. 

El escándalo es monumental: todos los hospitales católicos de Cataluña, uno tras otro, están apareciendo como “oficialmente abortistas”. Como no se plantó cara en los grandes hospitales, las prácticas abortivas se extienden e involucran cada vez más a las distintas diócesis catalanas. Santos hospitales al principio para obrar la misericordia con los enfermos pobres, ahora destinados a asesinar a los más débiles e inocentes ante la resignada mirada de nuestros amodorrados prelados. Y es que son aplicables a este y otros casos las proféticas palabras del Señor: Cuando un espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí. Y cuando llega, la halla barrida y adornada.  Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero (Lc 11,24).

Custodio Ballester Bielsa, pbro.

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Merienda de negros en el Hospital de San Pablo

Inmolaron a los demonios sus hijos e hijas. Derramaron sangre inocente y profanaron la tierra ensangrentándola (Salmo 106)

Con 75 años –edad de canónica jubilación- Josep María Forcada, médico y sacerdote, sigue siendo prior de la Iglesia del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona. Encargado pues de la atención religiosa de los enfermos de la institución junto con dos sacerdotes más. No sólo eso. Es también representante del Arzobispado http://www.santpau.cat/web/public/patronat  en la Muy Ilustre Administración (MIA) del Hospital, junto con la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, y en las Fundaciones de Gestión, Investigación y de Patrimonio del centro sanitario y miembro fundador de su Comité de Bioética.

Entrevistado por el Periódico de Catalunya, en la sección Gente Corriente de la contraportada se ha descolgado con unas declaraciones, en el mejor de los casos, ambiguas y en el peor… francamente inquietantes. http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/josep-maria-forcada-arrastra-mucha-carga-angustias-del-pasado-5362769

Es lo que hoy está de moda: lo políticamente correcto. Que para un cura es llevarse bien con todo el mundo. Ser un hombre de mundo. No destacar en nada, y mucho menos por tener hondas convicciones religiosas y una fe que resplandezca. Si hoy un hombre de Iglesia se ha de ganar el respeto de la gente, no ha de ser por su condición religiosa, sino por otras cualidades humanas –carrera, habilidades artísticas- y por un saber estar y saber jugar con todas las barajas. Ahí va.

Tenemos que poder hablar afirma Forcada- abiertamente y con naturalidad de temas como el aborto o la eutanasia, para asegurar el respeto de la voluntad del enfermo y su enfoque de la vida. Por eso también pusimos en marcha el comité de bioética del Sant Pau.

Para un capellán de hospital, lo prioritario no es asegurar el respeto de la voluntad del enfermo y su enfoque de la vida. Eso no es hacer de capellán, sino de asistente social. Oficio muy digno, pero totalmente distinto. El capellán tiene un MENSAJE que transmitirles a los enfermos. Un mensaje, una “Buena Noticia”, un Evangelio, que muchos de ellos reconocerán en cuanto vuelvan a oírlo. El capellán ha de ser la oportunidad que se les dé a los enfermos de volver a conectar con Jesucristo, entregado por nuestros pecados y resucitado para hacernos justos (Rm 4,25). Oportunidad ofrecida humildemente. Sin coacciones y sin espíritu proselitista… ¡Pero sí con fe! Que resplandezca en el capellán la convicción de estar ofreciéndole al enfermo lo mejor que puede ofrecerle. Pura bondad de corazón en el Corazón de Cristo.

Y lo de asegurar el respeto de la voluntad del enfermo viene luego y como consecuencia de la bondad y de la dulzura del mensaje evangélico. No como consecuencia de haber silenciado la Buena Noticia del Evangelio, no vaya a ser que le resultase incómoda al enfermo, a su pariente o al de la cama de al lado. El cura ha de ejercer de cura, no de asistente social.

De esa misma actitud equívoca (y equivocadora) viene eso de que tenemos que poder hablar abiertamente y con naturalidad de temas como el aborto y la eutanasia. ¿En qué sentido, padre Forcada? Supongo que en el sentido cristiano, ¿no? Poder hablar con la mayor naturalidad, e iluminados por la fuerza de la fe, de la maldad intrínseca del aborto y de la eutanasia, crímenes execrables. No hay que callar. Y mucho menos ante los organismos del Hospital de Sant Pau, donde usted es el representante eclesiástico. Otra cosa es que haya que hacerlo con toda la caridad y misericordia propia del cristiano. No es caritativo ni misericordioso que le ocultemos a ninguno de los implicados en el aborto y en la eutanasia, los males morales que arrastran consigo estas graves desviaciones de la conducta moral.

Ahora mismo estoy asistiendo a un drama posteutanasia. Una hija que ha estado cuidando con intenso amor a su madre incapacitada en silla de ruedas durante 10 años. Y al final sucumbió a la propuesta tecnificada y edulcorada de la eutanasia que le hizo un hospital. Su madre, tenía momentos de lucidez durante su último declive, totalmente irreversible. Pues la hija, que consintió a la propuesta de los médicos de los “cuidados paliativos”, bastante elásticos, sufre intensamente porque está convencida de que con la puesta en marcha de esos cuidados paliativos le hurtó a su madre momentos de lucidez, de dulce comunicación con su hija (la comunicación era espléndida)  a pesar de que apenas era capaz de pronunciar algunas palabras, varios momentos de VIDA al fin y al cabo. Que con su decisión acortó la vida bien vivida de su madre.

¿Y hay alguien que hable del síndrome posteutanasia y postaborto en el Comité de Bioética del Hospital Sant Pau? ¡Menudo enredo! Los curas han de hablar abiertamente y con naturalidad de eutanasia también con los enfermos… ¿O es que hablarles del Evangelio de la Vida es demasiado antinatural? Y si el aborto ha de ser tratado con naturalidad, supongo que el padre Forcada permanecerá vigilante en la Muy Ilustre Administración para que no se practiquen esos abortosinterrupciones médicas del embarazo, según el gerente- http://www.abc.es/20121014/sociedad/abci-hospital-santpau-abortos-extremas-201210142025.html que desgraciadamente han hecho famoso al Hospital de Sant Pau en los cinco continentes.

El pasado 14 de septiembre José Ramón Pérez SánchezJR para los amigos- presidió, junto con Josep Mª Forcada, la Santa Misa de la Exaltación de la Santa Cruz en la capilla modernista del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Se trataba pues de la fiesta patronal del centro sanitario.

Desde 1401 y hasta su nueva ubicación en 1930, se llamó Hospital de la Santa Cruz. Al deberse la construcción del nuevo complejo hospitalario en las afueras de Barcelona al banquero Pablo Gil (cuyas iniciales son motivo ornamental repetidísimo en todo el complejo), fue inevitable añadir al nombre del hospital, el del generoso donante, que por fin quedó en el inconsciente colectivo como nombre único: Hospital de San Pablo.

El obispado de Barcelona y su cabildo catedralicio, que fue el fundador del Hospital de la Santa Cruz, era consciente del significado de este nombre para un hospital, que coincidía por cierto con el de la Catedral, también de la Santa Cruz. Pero acabó prevaleciendo el nombre del banquero. La Cruz acaba siempre siendo molesta.

La asistencia a la misa de la Exaltación, regular. Unas setenta personas, la mayor parte ya ancianas. Un par de médicos en bata blanca y tres enfermeras en traje de faena. El coro del Colegio de Médicos y del Hospital de San Pablo formado en su mayor parte por personal jubilado. En los dos primeros bancos, unos con traje oscuro otros en mangas de camisa, supongo que algunos de los cargos directivos del hospital. Por cierto, ninguna mujer en el staff. http://fundacioprivada-santpau.cat/es/transparencia-i-bon-govern/informacio-institucional-i-organitzativa/direccion Y es que donde hay enjundia… Entonces recordé lo que me decía Juan García Llovet cuando era director espiritual en IESE, la conocida escuela de negocios del Opus Dei: Las mujeres sólo hacen lo que los hombres les dejan hacer. El feminismo auténtico no existe cuando hay auténtico poder. Únicamente queda el feminismo de pandereta. El que fomenta la autoridad política.

El sermón de JR… entre histórico y consolador. La Cruz como fuente de amor y misericordia, sí. Como solidaridad de Jesucristo ante el dolor humano, ante la enfermedad y la muerte, también. Pero ni una palabra sobre el pecado que carga Cristo en la Cruz, del que nos libera al precio de su sangre (cf. 1Pe 2,24). Nada sobre ese pecado, ofensa a Dios y a los hombres que, elegido libremente causa la muerte segunda de la que habla el Apocalipsis, si no hay arrepentimiento. Como si el público asistente fuese incapaz de digerir aquel anuncio del que se gloriaba el apóstol Pablo: Cristo siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rm 5,8). No tendrá el pecado buena prensa, los oídos de los feligreses serán muy finos y la culpa de los males de este mundo la tendrán unos pocos malvados o un Dios injusto que no actúa como debiera… Una pena.

Josep Ramón Pérez estuvo durante bastante tiempo solo en la Muy Ilustre Administración (MIA) del hospital como representante del Arzobispado de Barcelona, mano a mano con el Ayuntamiento y la Generalitat En aquel entonces sufrió una verdadera “pasión”, “inútil” al final como la de Sartre, de la cual se dio buena cuenta en este portal. http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2015/03/la-pasion-de-jr.html El cardenal Martínez Sistach se negaba a nombrar representantes en las Fundaciones de Patrimonio, Gestión y Administración del hospital como expresión de su descontento con el gobierno de la institución. Las prácticas anti-vida y una administración poco transparente, en la que el Arzobispado ya no pinchaba ni cortaba nada, habían acabado haciendo mella en su conciencia de pastor y le habían llevado a esa estrategia de guerra fría.

El nuevo Arzobispo habrá querido desencallar la situación, y ahora el padre Josep RamónJR- comparte responsabilidad con Josep Mª Forcada, médico, pintor y sacerdote, http://fundacioprivada-santpau.cat/es/transparencia-i-bon-govern/informacio-institucional-i-organitzativa/patronato-mia el cual quiere hablar con toda naturalidad de la eutanasia y del aborto para asegurar el respeto de la voluntad del enfermo y su enfoque de la vida, como aseguró en su entrevista a El Periódico de Catalunya hace unas semanas. http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/josep-maria-forcada-arrastra-mucha-carga-angustias-del-pasado-5362769 Tanto JR como Forcada son los sacerdotes designados por el Capítulo de la Catedral para representar al Arzobispado en los órganos directivos del Hospital: la Muy Ilustre Administración (MIA) y las fundaciones de Patrimonio, Gestión e Investigación.

El P. Josep Ramón Pérez está “exigiendo” desde hace tiempo la jubilación del abortista Joaquim Calaf, http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.html jefe del servicio de Ginecología del hospital. Conocido y confeso abortista, experimentador genético convulso, hace años que debería estar retirado, pero por algún misterio insondable sigue en activo y dando mal.

Por fin, la presión mediática hizo caer la interesada venda de los ojos del Cabildo. El mismo JR confiesa que, a pesar de haber pedido por activa y por pasiva al gerente Jordi Bachs el cambio de Calaf por un ginecólogo afín a los postulados provida, todavía no sabe “si lo ha entendido”: Si no lo ha entendido, tendremos problemas, no duda en afirmar el pobre canónigo. ¡Y tanto que los tendrán! Si sucede a Calaf uno de sus delfines, tan abortistas como él, las interrupciones médicas del embarazo, es decir, los abortos eugenésicos, los de calidad, los del feto de seis, siete u ocho meses, esos en los que ese sujeto ha especializado al Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, ¡se harán endémicos!.. Si no lo son ya.

Tantos años en el machito y la representación del Arzobispado desbordada por la realidad desde hace tanto tiempo… Esterilizaciones, abortos, píldoras del día después y eutanasias, al decir de Josep Mª Forcada. Junto con JR, convidados de piedra o ninots de falla de tercera clase en la Muy Ilustre Administración con derecho al pataleo, eso sí, ¡pero sin pasarse! No sea que se atrevan a bloquear el funcionamiento del Patronato y a romper el status quo colaborador cuando no directamente colaboracionista.

Y es que exaltar a Cruz de Cristo en el Hospital de Sant Pau no es fácil ni para JR ni para Forcada. Exaltar el madero donde fue consagrado por el sufrimiento el guía de nuestra salvación (cf. Hb 2, 10) es recordar con San Pablo, co-patrono del hospital, que muchos  proceden como enemigos de la cruz de Cristo: su destino es la perdición, su Dios es el vientre, se enorgullecen de sus vergüenzas, su mentalidad es terrena (Flp 3,18). Y por ser terrena sienten, piensan y actúan como el mundo, que odia a Cristo (cf. Jn 15, 18). Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos recibir al Señor Jesucristo. Por tanto, para mí es lo de menos que me juzguéis vosotros o un tribunal humano. Mi juez es el Señor (1Co 4,3). Ni la Muy Ilustre Administración, ni el Ayuntamiento ni la Generalitat… ¡El Señor!

Una benemérita institución cuyos patronos son la Santa Cruz y el apóstol San Pablo no puede dejarse manchar con unas prácticas no ya indignas de su condición cristiana y católica, sino de la misma dignidad humana. El crucificado que preside la capilla modernista del hospital es esa piedra angular y preciosa, despreciada por los arquitectos de este mundo, pero preciosa para los que creen. Que no se convierta pues, por nuestra cobardía personal e institucional, en piedra para tropezar y en roca para estrellarse (1 Pe 2,8). Salgamos ya de las tinieblas del silencio y del disimulo y entremos en la maravillosa luz de esa Verdad cuyo precio es abrazarnos a la Cruz. Porque sólo desde la Cruz somos libres y vencemos al mundo.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.

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¿Qué tendrá el Evangelio de la Vida que le sienta fatal no sólo al mundo, sino también, y no en menor medida, a amplios sectores de la Iglesia? Es muy revelador que el mundo le haya ido arrebatando a la Iglesia amplios campos de acción, como el de la caridad (a la que el mundo ha rebautizado como solidaridad) por disputarle a ésta el monopolio de la bondad, del que gozó en exclusiva durante muchos siglos.

Revelador incluso que la Iglesia no haya retrocedido ni un palmo en ese campo, sino que por “sintonizar” con el mundo se haya limitado a adaptarse a la nueva denominación. ¿Y cuál ha sido la táctica de la Iglesia en la defensa de la vida? Pues maravíllense, como va frontalmente contra el sentir del mundo, la mayor parte de la alta jerarquía de la Iglesia, evita comparecer en la batalla con que la ha retado el mundo en este campo. Efectivamente, el mundo detenta el monopolio doctrinal sobre la vida y la familia, sin que la Iglesia haya puesto en juego todo su peso para combatir esa monstruosidad. Mientras el Estado en todo el mundo que llaman desarrollado lucha frontalmente contra la vida y contra la familia, la respuesta de la Iglesia es tan tenue, tan sutil, tan prudente y tan timorata, que causa rubor en muchos católicos. Y en otros, escándalo.

¿Y eso por qué? Pues porque la mayoría del alto mando de la Iglesia, que se codea con el alto mando del Estado, cree que si por guardar la ropa ha de dejar de nadar (¡es sólo una cuestión táctica!), así ha de ser: porque de ese modo se evitan roces  con ese Estado que lucha frontalmente contra la vida. Tacto pastoral lo llaman. Blanquean el nombre y así preservan la pulcritud de su conciencia.

Obsesión. Los defensores de la vida, víctimas de una obsesión enfermiza. A lo mejor hasta tienen razón los obispos, porque su percepción coincide con la de los enemigos de la doctrina de la Iglesia al respecto. Nos llaman “ultracatólicos”, porque se han hecho a la idea de que a un católico normal, civilizado (como la mayoría de nuestros obispos, por ejemplo) no se le ocurre defender la causa de la vida y de la familia, en la tele, en la calle, delante de los abortorios, ni menos con esa ostentación. Claro, un católico normal, estándar, un católico de los que comprenden las razones que hacen el aborto, si no bueno y santo, sí comprensible, no se obsesiona con esas cosas.

Un católico normal entiende muy bien lo del aborto y la eutanasia por compasión. http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2012/10/aborto-por-compasion.html El que no lo entiende es un fanático lunático y peligroso con el que no se puede hablar. A un católico normal no le molesta en absoluto que se practiquen abortos (casi exclusivamente los de alto riesgo, es decir los infanticidios de niños a punto de nacer) en hospitales de la Iglesia: de referencia mundial en cuanto a su altísima tecnología; y en cuanto a su bajísima moral. Pero eso ni le molesta ni le preocupa a un católico normal. Pues eso sucede en los mejores hospitales y hasta en las mejores familias. Y los pastores lo son de católicos normales, no de ultracatólicos obsesionados con la defensa de la vida, sobre todo cuando ponen en evidencia los silencios y las cobardías de los responsables.

No es de extrañar pues que algún sacerdote escuche alguna vez de su obispo que esa especialización en la defensa de la vida de los no nacidos es una obsesión contraproducente y quasi enfermiza. No hay carisma que valga en este punto. El mismo P. Frank Pavone presidente internacional de Priests for Life http://www.priestsforlife.org/index.aspx fue sancionado por el obispo de Amarillo en Texas. Con la excusa de una mala administración de los fondos de su asociación, pretendía confinarle al silencio de un convento mientras duraba una investigación a todas luces inacabable. Hubo de recurrir el P. Frank a la Congregación del Clero que acabó -¡por fín!- exonerándolo de todo cargo. Pero su calvario fue monumental. El aborto no es una cuestión meramente de creencias -decía- sino que se trata de un derramamiento de sangre; no es simplemente sobre puntos de vista sino sobre víctimas.  Otro obsesionado.

Tan obsesionado como el Papa Juan Pablo II canonizado y puesto en la vitrina para que no moleste: Cada persona, precisamente en virtud del misterio del Verbo de Dios hecho carne (cf. Jn 1, 14), es confiada a la solicitud materna de la Iglesia. Por eso, toda amenaza a la dignidad y a la vida del hombre repercute en el corazón mismo de la Iglesia, afecta al núcleo de su fe en la encarnación redentora del Hijo de Dios, la compromete en su misión de anunciar el Evangelio de la vida por todo el mundo y a cada criatura (cf. Mc 16, 15).

Tan obsesionado como la Madre Santa Teresa de Calcuta, alabada por sus obras de caridad, pero censurada por su obsesiva e insistente denuncia del abominable crimen del aborto (Gaudium et spes, 51): El aborto mata la paz del mundo… Es el peor enemigo de la paz, porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo, ¿qué me impide matarte? ¿Qué te impide matarme? Ya no queda ningún impedimento.

Tan obsesionado como el Dr. Jerome Lejeune, el científico que descubrió el cromosoma del síndrome de Down y fue perseguido con saña por defender la vida y rechazar el aborto. En 1971 realizó un discurso en el National Institute for Health y después de esto mandó un mensaje a su esposa: Hoy he perdido el premio Nobel. En el discurso se refirió al aborto diciendo: Ustedes están transformando su instituto de salud en un instituto de muerte.

¡Bendita la obsesión de todos esos hombres y mujeres santos que renunciaron al aplauso del mundo para luchar en una terrible e incómoda batalla! La Vida contra la muerte. La Verdad contra la mentira. Bendita la obsesión del santo papa Juan Pablo II que predicando en el desierto de este mundo que odia a Cristo afirmó: El Evangelio de la vida es una realidad concreta y personal, porque consiste en ¡el anuncio de la persona misma de Jesús! Y ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! (1Co 9,16).

Por ello, quiero vivir y morir tan “obsesionado” como ellos. Quiero, como ellos, anunciar este Evangelio, oportuna e inoportunamente (cf. 2Tm 4,2) sin temer la hostilidad ni la impopularidad de los dentro y de los de fuera, rechazando todo compromiso y ambigüedad que me conformaría con la mentalidad del mundo (cf. Rm 12, 2). Porque sí, debemos estar en el mundo, pero no ser del mundo (cf. Jn 15, 19; 17, 16), con la fuerza que nos viene de Cristo, que con su muerte y resurrección ha vencido el mundo (cf. Jn 16, 33).


Custodio Ballester Bielsa, pbro.

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A Joaquim Calaf, abortista confeso y experimentador embrionario convulso, hasta ahora jefe de Ginecología del Hospital de San Pablo, le ha llegado ya la hora de la jubilación. http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2014/02/el-cuarto-jinete-del-hospital-de-sant.html  La Muy Ilustre Administración (MIA), de la que participa a título de co-propietario el Arzobispado de Barcelona, se devanó los sesos para elegir, entre cuatro especialistas, al sustituto del matarife Calaf. Los cuatro son recomendados suyos, de su misma dinastía, y por tanto tan abortistas como él. Alguno de ellos más que los otros, lo cual es casi como batir el récord europeo de abortismo en un hospital de la Iglesia.

El tal Calaf se ha pasado más de treinta años instruyendo en ginecología y con la más repugnante inmoralidad a los estudiantes del MIR que le enviaba la Universidad Autónoma. Ha formado a su alrededor una peña de incondicionales con sus mismas ideas y su mismo funcionamiento práctico: interrupción médica del embarazo -aborto eugenésico para los fanáticos- y anticoncepción de emergencia -píldora abortiva para los obsesionados-. Calaf estaba especializado en cargarse a las criaturas cuando vienen con alguna enfermedad (eugenesia pura y dura), caso del que padecía enanismo http://www.hazteoir.org/noticia/51670-nuevo-aborto-un-hospital-participaci-n-cat-lica-feto-es-perfecto-somos-un-campo o el de los gemelos que por evitar el nacimiento del enfermo, asesinaron a los dos. https://www.aciprensa.com/noticias/siguen-abortos-en-hospital-de-barcelona-con-presencia-de-la-iglesia-14464/  Y todo ello en el incensado Hospital de San Pablo. Pero claro, eso no quita que, por otra parte, se pueda hacer un “favor” al amigo que lo necesita. Es decir, que se pueda abortar en San Pablo por cualquier otro motivo, si el interesado es de confianza.

Desde 1987 ya aparecen en los datos estadísticos oficiales los abortos en el Sant Pau. En 2013, gracias a sus excelentes relaciones con el poder político, consiguió el cardenal Sistach que el entonces Conseller de Sanitat, Boi Ruiz, le ahorrase la vergüenza de aparecer públicamente en las estadísticas y borró al Hospital de San Pablo de la lista oficial de centros donde se practicaban abortos. Eso sí, con un asterisco al final de la relación autonómica que sentenciaba: La lista no es completa porque aparecer en ella es voluntario. Menuda estadística… arreglada para los amiguetes. El mismo principio sirvió para que gracias al ex Ministro del Interior, el santurrón Fernández Díaz, desapareciese también el nombre del San Pablo en las estadísticas nacionales. En fin, ojos que no ven, corazón que no siente: porque el pecado no es el aborto, sino ¡que se sepa!

Ciertamente, la presión del movimiento proVida ha sido decisiva para que todos estos carniceros ya no hagan el mal con tanta comodidad. Los directivos del hospital han mentido, simulado, engañado y ofrecido coartadas a los adormilados canónigos del Cabildo durante treinta años. Por eso no van a decir la verdad ahora, por mucho que el “protocolo” y algunos se empeñen. Siguen siendo los mismos de siempre, pero corregidos y aumentados por la inhibición de los máximos responsables.

Pues bien, resulta que la Muy Ilustre Administración del hospital, gobernada por la Generalidad, el Ayuntamiento y el Arzobispado de Barcelona, ha deshojado ya la margarita del sucesor del jefe de Ginecología. Por un lado estaba el alter ego de Calaf, Juan José Espinós, tan abortista como él si no más, especialista en reproducción in vitro. En fin, que es casi lo único que hace, vamos. Para eso están las neveras criogénicas del Sant Pau. Y si el embrión viene mal… pal saco.

También Marta Simó, ginecóloga en el abortista Hospital General de Granollershttp://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2013/10/el-hospital-de-jose-angel.html, bajo responsabilidad del obispo de Tarrasa, y en la plantilla del Sant Pau, es candidata a suceder al carnicero Calaf. Y finalmente Oriol Porta, el que según Josep Ramón Pérez (JR) tenía más números. También pasó por el Hospital de Granollers. Los dos de perfil bajo, aterciopelados y digestivos para los curas; pero tan amorales o de tan “amplio criterio” como el que más. Y ya sabemos lo que eso supone: abortos -aunque digan interrupción médica-, embriones congelados y píldoras abortivas en las urgencias o en el CAP del Sant Pau, en el cual proporcionan el Kit abortivo a discreción.

Pero el Dr. Calaf -amiguísimo de la delegada episcopal de Pastoral Sanitaria, Mª José Martínez Lapeña- no descansa. Ya se ha hecho un hueco, y bastante grande, en la Fundación Puigvert, donde tiene a sus embriones criogenizados para toquetearlos sin reparo alguno, que es lo suyo. Para lograrlo ha echado a patadas al antiguo director y se ha quedado él en su lugar, dispuesto a salir con los pies por delante, cosa que no pudo lograr en su anterior destino, aunque ¡vaya si lo ha intentado! Y que no me digan que la Puigvert nada tiene que ver con el Hospital de Sant Pau (primera coartada), porque al final el Sant Pau acabará siendo sólo… las oficinas.

Así las cosas JR, canónigo representante del Arzobispado en la MIA, dice en petit comité que hoy en día es imposible conciliar la moral de la Iglesia con la del Estado a causa del personal del hospital y de las leyes vigentes. ¿Es que no hay en España un ginecólogo proVida de probada competencia? ¡Claro que lo hay! Pero es necesario ir a buscarlo y hacerle una propuesta. Y eso es demasiado para esos eclesiásticos comodones y endogámicos, pues habría que dar un golpe en la mesa y romper la baraja del buen rollo institucional. Es Jordi Bachs, el director gerente-comisario político de la Generalidad, imputado por malversación http://www.elmundo.es/elmundo/2013/06/04/barcelona/1370348461.html, el que les dice cómo y cuándo deben respirar. Porque, según los canónigos representantes -JR y Forcada- a ellos nadie les comunica nada… Ay… Pobres convidados de piedra en la opípara merienda.

Pero ha sido finalmente Elisa Llurba la elegida para sustituir a Calaf. Ginécóloga en el Hospital de la Vall d’ Hebrón, uno de los centros que más abortos -de máxima calidad, por supuesto- realiza en Barcelona. Especialista en Patología Placentaria y diagnósticos prenatales. Es decir, en detectar reales o posibles enfermedades con el objetivo de que, si conviene a médicos y a padres, los  niños enfermos que esperan el permiso médico para nacer, no vean nunca la luz. Ni cardiopatías, ni minusvalías, ni síndromes de Down, ni mandangas… La calidad de vida es lo primero, hombre. Si somos eugenésicos, somos eugenésicos: caiga quien caiga.

La Sra. Llurba es también la novia de Eduard Gratacós, Director de BCNatal (Hospital Clínic-Hospital Sant Joan de Déu). D. Eduardo, es el encargado de realizar los abortos que los falsarios del Hospital de San Juan de Dios de Esplugues le derivan, pues los Hermanitos Hospitalarios tienen un convenio con el Clínico que les permite tranquilizar su sucia conciencia dejando en manos de sicarios lo que antes -y aún ahora en algunos casos- realizaban ellos mismos. Y es que todo al final queda en casa.

Lo grave de asunto es que el convenio que firmaron en 1990 http://fundacioprivada-santpau.cat/sites/default/files/conveni_generalitat_1990.pdf el Arzobispado de Barcelona, el Ayuntamiento de la ciudad y la Generalidad de Cataluña señala que entre los rasgos distintivos de la asistencia sanitaria prestada por el Hospital de San Pablo, destaca el alto grado de eficiencia de una medicina practicada de conformidad con los principios éticos del humanismo cristiano y de las normas morales de la Iglesia Católica. Y en el punto cuarto e) se especifica que para la utilización de los servicios o de las instalaciones de la Institución para cualquier práctica, técnica o actuación sanitaria que, directa o indirectamente, esté en contradicción con los principios religiosos éticos, morales i benéfico-asistenciales que han caracterizado al Hospital desde su fundación, a los cuales se ha hecho referencia expresa en el preámbulo de este Convenio, se necesita ¡el voto unánime de la Muy Ilustre Administración del Hospital! (MIA).

Lo cual nos hace suponer que, o bien el nombramiento de la abortista Elisa Llurba no ha pasado por la Muy Ilustre Administración y ningunean descaradamente al Arzobispado, o bien los representantes eclesiales -los padres Forcada y Josep Ramón Pérez (JR)- han votado favorablemente, a pesar del inquietante currículum de la doctora, contradiciendo así la moral católica. Ante la gravedad de estos hechos sólo cabe esperar dos reacciones por parte del Arzobispado: denunciar e impugnar el acuerdo de la MIA, si se ha tomado sin contar con la representación del Arzobispado, o actuar con severidad y contundencia ante el gravísimo acto de prevaricación de los representantes de la Iglesia, si éstos han votado contra la moral católica y contra el Convenio del Hospital.

  Qué lejos queda aquella contundencia con la que JR declaró al diario ABC http://www.abc.es/sociedad/20150120/abci-entrevista-ramon-perez-201501182046.html   hace casi dos años: Pienso llevar la lucha hasta el final. Si la situación no se resuelve, bloquearemos la vida del hospital. Evidentemente, todas las decisiones que se toman deben ser aprobadas por unanimidad. La Iglesia forma parte, junto a la Generalidad y el Ayuntamiento, de la MIA y sin su votación no puede aprobarse nada. Estamos dispuestos a morir matando.

Ah… Pero es que ahora ya no se trata de eso. Asustado de su propia valentía http://germinansgerminabit.blogspot.com.es/2015/03/la-pasion-de-jr.html y tal vez de la soledad del mando, JR ha plegado velas y espera, si no pasar a mejor vida, que la que vive no se la hagan demasiado incómoda. Total, él ha hecho lo que ha creído más acorde con el talante de la autoridad a la que representa; y aquí ni JR ni nadie quiere obsesionarse en una batalla que no consideran suya y que juzgan perdida de antemano. Es lo más fácil, sí. Así no te crucifica nadie. Pero también es lo más abyecto y cobarde.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.