Las instituciones religiosas también pueden sufrir desahucio por impago de alquiler

Los desahucios por impago de alquiler siguen siendo un tema que genera muchas dudas, tanto para inquilinos como para propietarios, ya que muchas personas no saben todo lo que implica o puede significar para un inmueble bien sea vivienda familiar o local comercial, cultural y hasta religioso. Cuando un propietario se enfrenta a un caso de impago, primero debe quedar formalizado un contrato de arrendamiento, donde el inquilino asume como propósito principal el abonar la renta y las cantidades especificadas en dicho contrato, de lo contrario se puede disolver el mismo  por el impago de cualquiera de las cantidades.

Cuando el inquilino incumple el contrato, el arrendador tiene todo el poder para reclamar y en caso de no obtener una respuesta de forma requerida, se puede plantear una disolución del contrato que inste al abandono del inmueble arrendado y un pago del importe estipulado. Si el arrendatario no paga ni devuelve la vivienda arrendada, el arrendador se ve obligado a empezar el proceso para desahucio por falta de pago. Aunque un inquilino no pague la renta, el arrendador no debe entrar a la propiedad sin permiso, así como tampoco tomar posesión del inmueble sin la previa disolución del contrato.

Está disolucion puede ser por mutuo acuerdo entre el propietario y el inquilino, mediante la firma del documento o por una resolución judicial si el acuerdo entre las partes no ha sido posible, por lo que el arrendador se ve obligado a iniciar el nuevo proceso de desahucio del inmueble. Los propietarios pueden iniciar el proceso para desahucio por falta de pago en el momento que no se cumpla el pago de la renta del alquiler, lo que es conveniente con el fin de evitar problemas entre las partes relacionadas, a lo que se debe enviar un requerimiento fehaciente (normalmente burofax) con plazo de un mes. Pasado este lapso, el pago ya no tiene efecto liberatorio, ya que se han presentado casos donde el inquilino paga lo adecuado solo para evitar el desahucio. Por otro lado, aunque el inquilino realice el pago, el procedimiento de desahucio continua hasta que se produzca un desalojo efectivo. Por lo que antes de iniciar el proceso de desahucio por impago, es tarea del arrendador informar al arrendatario por escrito la situación en la que se encuentra de forma escrita. Se debe dejar constancia de acuse de recibo para que no se presenten nuevos inconvenientes. Es recomendable la intervención de un abogado para la redaccion y envio de dicho escrito. Si por las vías amistosas no se obtiene una respuesta por parte del inquilino, el arrendador se ve en la obligación de iniciar la vía judicial, presentando la demanda y los demás procedimientos.

El procedimiento de desahucio está pensado para facilitar a los arrendadores la recuperación de su inmueble de modo rápido y sencillo, luego de presentados problemas graves en el pago del alquiler, teniendo en cuenta todos los derechos de los inquilinos y de los propietarios. Estos desahucios se pueden producir en viviendas y locales dedicados a diversas actividades.

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