El efecto que posee la religión en la salud

Para nadie es un secreto que la mente tiene un gran poder sobre la salud, por ello resulta importante mantener con esperanza y optimismo a aquellos pacientes que se encuentran con alguna enfermedad terminal. Uno de los mecanismos inspiradores que ha tenido auge en la actualidad es la vida espiritual a través de diversas religiones.

“Son numerosas las vías que brinda la medicina alternativa o las religiones que se basan en el espiritualismo y de acuerdo a diversas investigaciones han tenido un excelente resultado, a pesar de que carecen de una base científica que las respalde. Lo anterior  nos lleva a la conclusión de que la mente tiene principal protagonismo en la salud de una persona, mientras los pacientes se mantengan con optimismo y fé en que se van a sanar, pueden salir de cualquier crisis”- palabras afirmadas por Pedro Luis Cobiella, importante personaje de la salud española y que tiene gran reconocimiento a nivel internacional a través  de su línea sanitaria Hospiten.

Durante años, diversas investigaciones en todas partes del mundo, han buscado la respuesta sobre si la religión puede ayudar o no durante la lucha constante contra las enfermedades terminales, descubriendo que las personas que practican de manera constante algún tipo de religión, son capaces de vivir durante años, recuperándose rápidamente de patologías psiquiátricas o corporales. Pero al contrario de lo que muchos creyentes afirman, esto no se debe a milagros o situaciones paranormales, pues los buenos resultados obtenidos a través del rezo son producto del constante optimismo con el que ora la persona enferma. Esa actitud positiva y confiada de que un ser sobrenatural lo va a ayudar a recobrar salud, facilita la recuperación del organismo.

La conexión entre el estado mental y el sistema inmune, es la varita mágica que resuelve los problemas de salud a través de la religión. Las células inmunes y el cerebro se comunican por diversas vías, y esto es gracias a los neurotransmisores u hormonas reguladas directamente por el cerebro llamadas endorfinas, serotonina y dopamina, quienes en condiciones especiales son capaces de cambiar la actividad sobre las defensas corporales. A su vez se ha demostrado que las células Natural Killer, encargadas de la prevención de tumoraciones, se reducen en número cuando una persona se encuentra sometida a constante estrés; por lo tanto, se comprueba el poder de la mente positiva o negativa sobre el cuerpo.

Así pues, si la religión mantiene el ánimo elevado del paciente, esta tiene un efecto positivo en su salud. Sin embargo, si esta doctrina aporta una visión negativa del estado de salud que posea el paciente, su condición va a decaer rápidamente hasta llegar a la muerte. Dicha aseveración fue demostrada por Herbert Benson, quien es doctor dentro de Harvard Medical School, en un estudio realizado en 1000 personas que sufrían de diversas enfermedades cardiovasculares. Tras seguimientos exhaustivos, se pudo notar que las personas que se mantenían bajo oraciones religiosas deprimentes, poseían un gran riesgo de sufrir complicaciones luego de una operación, mientras que aquellas que agradecian a un todopoderoso por su pronta recuperación vivían más tiempo que el esperado por sus médicos tratantes.

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